jueves, 19 de marzo de 2015

XXI Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica desde hoy en Camagüey

Con la presentación especial del filme Fátima o el parque de la Fraternidad, dirigido por Jorge Perugorría, comenzará esta noche el XXI Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, que sesionará hasta el próximo día 22 en la ciudad de Camagüey.

El segundo largometraje del versátil actor cubano se estrenó en diciembre último durante el XXXVI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana, y aunque no alcanzó premios de los jurados, destacó en el segundo lugar de la preferencia del público, detrás de Vestido de novia.

Según prevé el programa de la cita, Mirtha Ibarra, invitada al evento, presentará la película en la cual interpreta a la amiga del protagonista, un travesti (Carlos Enrique Almirante) que sueña con conquistar el mundo del espectáculo y con ser aceptado tal cual es.

En declaraciones hechas por Perugorría durante el festival de La Habana, Fátima…, basada en un cuento homónimo de Miguel Barnet, no intenta ser una película de tema gay, sino un canto a la voluntad para seguir adelante ante la adversidad.

Más que una denuncia a los prejuicios sociales hacia la comunidad homosexual, es una historia para que cualquier ser humano sienta la fuerza de enfrentarse y sobreponerse ante situaciones donde los intenten disminuir como tales, señaló el director.

A la exhibición del filme, en el multicine Casablanca, le antecederá la apertura oficial de la cita, con la inauguración de la escultura Trapiche de luz, de Oscar Rodríguez Lasseria, situada en el centro del Callejón de los Milagros, galería urbana del paseo temático dedicado al séptimo arte.

Por su parte, la gala artística, en ese mismo sitio, estará a cargo del maestro Reynaldo Echemendía, director del Ballet Folklórico de Camagüey.

El evento, único de su tipo en Iberoamérica, comenzará el jueves sus debates, centrados en la producción audiovisual de los años 90 del siglo XX en Cuba.

Fuente: www.radioenciclopedia.cu

viernes, 6 de marzo de 2015

La pared de las palabras: una película entre la luz y el dolor

Encuentro con el director Fernando Pérez y los actores Isabel Santos y Jorge Perugorría

Fernando Pérez es uno de los directores más respetados del cine cubano contemporáneo. Su más reciente película La pared de las palabras se estrena ahora nacionalmente. Antes solo se había proyectado en el Festival de Cine de La Habana en diciembre pasado.

Autor de cintas emblemáticas como Clandestinos, Hello Hemingway, Madagascar, José Martí: el ojo del canario, o Suite Habana, Fernando Pérez convocó a un pequeño grupo de periodista a un encuentro en el Centro Cultural Cinematográfico Fresa y Chocolate.

¿Si se le pidiera una breve síntesis? “La película es un drama familiar, como deviene disfuncional, pero también establece una asociación con su contexto, con la realidad”.

¿Cómo surgió el guión? “En mi caso, cada película surge de manera distinta. Esta vez porque Jorge Perugorría me llama y me dice que tiene una vecina, Zuzel Monné, quien había escrito un cuento y lo había convertido en guión. Él me propone dirigir la película si le permitía interpretar al personaje protagónico. Leí el guión, me interesó el tema —el cual nunca pensé tratar porque tenía mucho que ver conmigo y con experiencias personales— y ese fue el impulso. Trabajé entonces el guión final con Zuzel”.

Jorge Perugorría, quien da vida a Luis, el protagonista, y es uno de los productores, acotó que la historia está inspirada en un personaje real, un familiar de la co-guionista. “Así—respondió a la pregunta para esta pagina sobre su método actoral—fui construyendo mi personaje. Fue difícil, un reto. Yo soñaba con trabajar con Fernando y lo logré con un personaje complejo que él hizo más difícil. Ser dirigido por Fernando es una experiencia religiosa, por el rigor”.

Confesó Perugorría que fue todo un desafío, asumido por la total confianza que tiene en el director, lo cual le permitió quedar totalmente expuesto como actor. “La incomunicación es algo terrible. En el rodaje me pasaba con esa angustia.

Uno siente un personaje que va a caminar por el filo de la navaja. Busqué mucha información y luego ya tenía opciones en la cabeza sobre como caminar, mover las manos, todo ese manierismo y Fernando tiene gran talento para dirigir actores, tiene el sentido de ver donde está la verdad”.

Por la enfermedad su personaje tiene un deterioro físico acelerado y debió someterse a una dieta rigurosa. De principio a fin en el filme la coherencia de Perugorría en gestos y reacciones es perfecta.

Isabel Santos encarna a Elena, la madre del protagonista. Comenzó diciendo que ningún personaje se trabaja igual. “Antes de leer este guión le dije que si a Fernando y le pedí que me contara la película, necesitaba escuchar su historia.

Luego leí el guión de un tirón y me conmovió. La familia cubana ha pasado por todo. Esta situación es de la puerta para dentro. Para mi era un reto la edad, ser la madre de Pichi, pero tengo mucha confianza en Fernando. Lo construí a partir del mundo interior y exterior sin maquillaje, poco vestuario, una manera de caminar. El papel del acompañante es muy difícil. Ella ya no llora porque ha agotado el llanto. En este personaje tengo miedo del silencio de esa mujer. Sufrimos mucho en el rodaje en la Quinta Canaria, allí están los olvidados, los que muchos no quieren ver, pero es algo que hay que decir”.

Contó Isabel que el director le impuso un nuevo reto: sumergirse en las profundidades marinas, como años atrás la hizo sobrevolar la ciudad en un globo en La vida es silbar. “Tuve que aprender a bucear y las señas bajo el agua, pero lo mismo hizo él. Cuando lo vi. bajo el agua supe otra vez que es un director que te acompaña en todo y a ese director le dices si a todo”.

La familia disfuncional se completa con Verónica Lynn, la abuela, y Carlos Enrique Almirante, el hermano de Luis. “Cada uno tiene sus razones. Es complicado enfrentar una realidad así, y cada uno defiende su verdad”, apuntó el realizador.

Otro personaje es el de Laura de la Uz quien da vida a Orquídea. “Lo hizo a partir de referencias y visitas a distintos sanatorios y clínicas para estudiar el comportamiento de casos esquizofrénicos. Es el otro extremo, Luis no se expresa y Orquidea no cesa de hablar, aunque disociada”.

No quiero dejar de mencionar —dijo Fernando— los doce actores que interpretan a los pacientes: Por primera vez para mi no les entregué un guión. Ellos estuvieron investigando en la Quinta Canaria y fueron improvisando alrededor de los protagónicos. Está además la colaboración de Maritza Ortega, un síndrome down, a quien encontramos en la institución de La Castellana”.

¿La banda sonora? “La trabajé con Edesio Alejandro. No utilizamos música incidental que subraye la acción dramática, mas bien son sonoridades. Es una banda sonora que concebimos seca, desprovista de asideros sentimentales”.

¿Es La pared…una película sobre la incomunicación? “Pienso que tiene varios temas: el de la discapacidad, el dolor, los límites del sacrificio, el cómo una familia puede devenir disfuncional cuando uno de sus miembros es un discapacitado y cómo en el centro de todo eso está el conflicto de la comunicación humana. No quería hacer una película esperanzadora porque el dolor está ahí, pero está la siembra de una semilla por Luis, y también el cuadro del mar de noche que el personaje de Carlos Enrique Almirante lleva a la institución. Para mi es el balance de una película que se abre a la luz y al dolor. Detrás de cada personaje que sufre busco un equilibrio entre luz y sombra”.

El filme, de una hora y cuarenta y cinco minutos de metraje, fue rodado en locaciones de Santa Fé y en la Quinta Canaria. Tiene una exposición lineal y se aprecian los primeros y primerísimos planos que caracterizan al director.

El equipo de realización lo integran en el Guión Fernando Pérez, y Zuzel Monné; Producción General Jorge Perugorría, Camilo Vives; Fotografía: Raúl Pérez Ureta; Edición: Julia Yip; Sonido, Edesio Alejandro, Fernando Pérez y Dirección artística: Erick Grass

¿Expectativas? “Ahora es el verdadero estreno, no es un festival, empieza su camino ante el público. Cada película es única en sí misma y ésta por su carga de contenido requiere un estado de ánimo especial del espectador”.

Fundamental en La pared de las palabras del Premio Nacional de Cine 2007 Fernando Pérez es la sensibilidad al afrontar el tema de la incomunicación. Es una película que levanta emociones, crea una atmósfera.

Además del estreno nacional, el filme recorrerá otros festivales como el de Cine Global Dominicano y el Havana Film Festival de Nueva York.

Fuente:

lunes, 2 de marzo de 2015

La pared con la palabra independiente

Un viejo refrán dice que las paredes tienen oídos, sin embargo, las del realizador cubano Fernando Pérez, tienen mensajes escritos. Del director de Clandestinos (1988), Madagascar (1994), La vida es silbar (1998), Suite Habana (2003) y José Martí: el ojo del canario (2010), entre otras, nos llega a los cines de La Habana: La Pared de las Palabras.

Este largometraje fue presentado durante el pasado Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, con una gran acogida por parte del público y la crítica de manera general.
La historia nos cuenta la vida de Luis, un muchacho que desde su infancia padece una distonía y le resulta imposible comunicarse a través de las palabras o el lenguaje corporal. Con un elenco integrado por Jorge Perrugoría, Isabel Santos, Laura de la Uz y Verónica Lynn entre otros, esta película nos propone una reflexión sobre lo difícil que es el fenómeno de la comunicación humana, el dolor y el sacrificio.

Fernando ¿qué tiene de nuevo esta película, además de la historia que nos propone?

La pared de las palabras es una película que realicé de manera independiente, es mi primera experiencia en ese sentido y era algo que quería hacer desde hace mucho tiempo. Me gusta trabajar con los jóvenes y no es que hacer este tipo de producción sea exclusivo de la juventud, pero si tiene que ver mucho con ellos.

Yo acabo de cumplir 70 años y quise lanzarme a este río para probar también en la práctica lo que uno defiende en la teoría y ha sido, en ese sentido, una experiencia muy enriquecedora.

La trama de la película es un poco atípica, ¿cómo llega esta historia a usted?

Es un filme que considero muy personal, como todas las película que he hecho, pero esta particularmente requiere del espectador un estado de ánimo particular para verla. No porque sea muy complicada desde el punto de vista de su lenguaje, la considero clásica por su narrativa, pero sí por lo que muestra hay que estar un poco preparado y decidir que uno quiere ver una película así.
Gran parte de la misma ocurre en una institución psiquiátrica, hay pacientes discapacitados y esa es una realidad que a veces no resulta agradable de ver. 


¿Por qué decide dar el paso a la producción independiente?

La vida me lo dio así, era el momento de lanzarme a hacer una película independiente y el tema que tenía era ese. La historia llegó porque Jorge Perugorría, el actor protagonista, me llamó y a él le debo la película.
Perugorría me presentó el guión de Zuzel Monné y yo lo leí, me interesó mucho el tema y después trabajé con ella una versión conjunta y ahí decidimos entre Jorge, Camilo Vives y yo, hacer una película independiente. Era el momento que yo sentía que debía hacerla y creo que el tema lo permitía, porque es una película contemporánea y no requiere inversiones en vestuario de época, en escenografías, que hubiesen complicado el proceso de hacerla de esa manera.

¿Cuáles son las ventajas de hacer películas independientes?

Yo creo que eso da para un tema largo, nosotros los cineastas nos estamos reuniendo periódicamente en el Centro Fresa y Chocolate para discutir y plantear nuestros puntos de vista sobre las perspectivas del audiovisual cubano, y por supuesto, la necesidad de reconocer ya definitivamente la importancia y la presencia del cine independiente en Cuba.

Pero de ninguna manera esto quiere decir que se niegue la producción de la industria, solo que son dos maneras de producir que enriquece la filmografía del país, porque se diversifica y la diversidad siempre enriquece.

Y ¿cómo le fue a usted en este modo de producción?

La experiencia particular de filmar de manera independiente fue muy positiva, porque fue muy fluida. Primero fuimos un equipo muy reducido compuesto por casi la mitad de profesionales jubilados, pero con mucho entusiasmo y de jóvenes emprendedores, con mucho entusiasmo también, y lo que predominaba era la necesidad de resolver y la flexibilidad.

Con el cine independiente empieza uno a saltarse procesos institucionales que a veces complican y retardan las dinámicas de producción.

Pero bueno, nuestra aspiración es que el audiovisual cubano logre reafirmarse en la producción independiente, en la existencia de un instituto de cine más flexible y dinámico, y que exista una ley de cine que regule, no que controle la producción independiente.

Fuente: Emisora Habana Radio 2 de marzo de 2015 | Alejandro Rojas | Fotos Alexis Rodríguez 

jueves, 26 de febrero de 2015

Estreno nacional en Cuba de la película La pared de las palabras

Jueves, 26 de febrero, se realizó el estreno nacional de la película cubana La pared de las palabras, del realizador Fernando Pérez.

Protagonizada por Jorge Perugorría, Isabel Santos, Laura de la Uz, Verónica Lynn, Carlos Enrique Almirante, Ana Gloria Buduén y Maritza Ortega, la cinta se exhibe en las salas Chaplin, Yara, sala uno del Multicine Infanta, Acapulco, Lido, Carral, Regla, Cojímar, Miramar, Cinecito, Oasis y en el circuito nacional de estreno.

Este drama gira en torno a Luis (encarnado por Perugorría), quien padece desde su infancia una distonía y no puede comunicarse a través del lenguaje corporal ni de las palabras. Entre la institución médica y la familia, su vida interior es un muro infranqueable.

Más que una obra que trata el tema de la discapacidad, La pared de las palabras intenta reflexionar sobre el difícil ejercicio de la comunicación humana, el dolor y los límites del sacrificio. Apta para mayores de 16 años.

martes, 24 de febrero de 2015

Cineasta cubano Fernando Pérez volvió a inspirarse en la realidad

La Habana, 24 feb (PL). Los personajes del largometraje La pared de las palabras están inspirados en seres reales, aseveró hoy el director cubano Fernando Pérez, Premio Nacional de Cine 2007, sobre su más reciente creación cinematográfica. De acuerdo con dos de los protagonistas, Isabel Santos y Jorge Perugorría, la cinta demandó un sacrificio muy grande por parte de los actores al tener que encarnar a una madre dedicada a cuidar a un hijo postrado a consecuencia de una distonía muscular.

Con la evolución del padecimiento, el personaje de Perugorría perdió la habilidad de expresarse mediante la palabra oral y escrita, y por supuesto, su incapacidad de movimiento lo hace dependiente de otra persona para cualquier acto corriente.

Frente al drama, cada miembro de la familia -madre, hermano, abuela- adopta una posición distinta y, según Pérez, válida porque todos tienen razón desde los puntos de vistas personales, sostuvo el realizador.

La sensibilidad es lo más importante a la hora de enfrentarse a un tema como este, subrayó Perugorría, quien además calificó como una angustia creciente el hecho de no poder comunicarse.
Para interpretar a Luis, nombre del personaje, el actor debió someterse a una dieta rigurosa a fin de lucir el deterioro propio de la enfermedad y como parte de su entrenamiento entabló una relación cercana con otra coprotagonista, Maritza, una joven con síndrome de down en la vida real.

Yo solté las vísceras en esta película, aseguró Santos, quien asume a Elena, la madre inmolada, una mujer que ya no tiene lágrimas porque con seguridad en el pasado las agotó todas cuando comenzó a ver la degeneración del hijo y el médico le pronosticó la muerte.

Tanto silencio o incomunicación en el filme lo compensa Orquídea, una loca interpretada por Laura de la Uz, que llega a ser como el otro extremo de Luis, la intranquilidad personificada, la rebeldía.

Pérez la considera vital porque la explosión de ideas disociadas de Orquídea enmarca la película en un contexto y aseguró a Prensa Latina que la referencia de la actriz fue una persona real.

Hasta en la calle, me he encontrado a más de una gente con esas características, alegó.

Al decir del director, en la cinta intentó ofrecer un balance: luz pero también sombra, esperanza pero también dolor.

La pared de las palabras llegó a la gran pantalla por primera vez en diciembre pasado durante el 36 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde conquistó tres premios colaterales.

jueves, 12 de febrero de 2015

Cine cubano: todavía con buena salud

2014 fue sin dudas un año prolífero para la cinematografía nacional. A los más escépticos les recordaré Vestido de novia, ópera prima de la realizadora camagüeyana Marilyn Solaya.

La historia de Rosa Elena y Ernesto con sus consecuentes puntos de giro dejó atónitos a los más escépticos y a los más románticos nos exacerbó la creencia en amor, a pesar de cualquier obstáculo a nivel emocional o incluso físico.

Excelentes actuaciones de Isabel Santos, Laura de la Uz, Luis Alberto García, y Jorge Perugorría NO admiten posibilidades dubitativas.

A propósito, Jorge Perugorría tuvo un 2014 bien agitado cumpliendo también roles de director en la pieza Fátima o el parque de la fraternidad, para muchos la consagración histriónica de Carlos Enrique Almirante transfigurado.

Transfigurado esta vez con todo y maquillaje, aplaudo su actuación; aunque no puedo demeritar a Tomas Cao dando muestras de sus excelentes desdoblamientos sobre la escena, algo a lo que ya nos va habituando, al igual que Jazz Vilá y la camaleónica Mirtha Ibarra.

Otra vez como tributo al dramaturgo Héctor Quintero, el realizador cubano Juan Carlos Cremata se lanzó en la increíble aventura de llevar a la pantalla grande esa genial pieza que es Contigo pan y cebolla. Malo que todo quede así tal cual, como si de la obra se tratara. No obstante plausible esfuerzo el de los consagrados Alina Rodríguez y Enrique Molina, a mi juicio procurando salvar un guión que no tenía muchas posibilidades de salir a flote.

El cine cubano goza de buena salud, aunque se repitan tópicos y adolezca de rostros nuevos… aunque se enfoque casi siempre, y enhorabuena por eso, en mostrar una Habana sin colorete.

Fuente: radiorebelde.icrt.cu / Liz Martínez Vivero

lunes, 2 de febrero de 2015

Nominados al XXXVI Premio Caricato - Jorge Perugorría destaca en el sexo masculino


Los nominados al XXXVI Premio Caricato, que reconocerá lo mejor del cine, la radio y la televisión cubana en 2014, fueron dados a conocer este viernes, con vistas a la ceremonia que tendrá lugar el 10 de febrero próximo, en el teatro Mella, en La Habana.

Convocado por la Sección de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el lauro instituido en 1979 es el más importante del país para reconocer la trayectoria de los más destacados actores y actrices en estos tres medios.

En el acápite de cine se cuenta en actuación femenina a Isabel Santos por Vestido de Novia, al igual de Laura de la Uz por su protagónico en el mismo filme, mientras por la película Conducta fue nominada Alina Rodríguez.

Jorge Perugorría destaca en el sexo masculino por su papel en La pared de las palabras, Carlos Díaz por Decamerón y Joel Angelino por Sexto Sentido.

De Santiago de Cuba fue nombrado Yenisel Castellanos por Para toda la vida; y de Camagüey sobresalieron Freddys Nuñez por La Panza del Caimán, y Mario Junquera y Sisi Delgado por El millonario y la maleta.

Se mantienen los premios de Actuación en TV para niños y jóvenes Edwin Fernández, de puesta en escena Hermanos Camejo, de actuación femenina y masculina Sergio Corrieri, y el Concurso Nacional Eloísa Álvarez Guedes por actuación humorística masculina y femenina en las tablas y la televisión.

Asimismo se mantiene la competencia en radio Antonia Valdés y el Enrique Santiesteban.

En el certamen de radio Francisco Covarrubias también se compite en puesta en escena, actuación de reparto y protagónicos femenino y masculino.

viernes, 23 de enero de 2015

Una Pared para defender el cambio

Escrito por María Antonieta Colunga Olivera/Blog Nube de Alivio


Pasa un minuto, dos, tres. Nadie se levanta de su asiento. El público está, literalmente, viendo también los créditos, como si no quisiera aún marcharse de frente a La Pared... 


Mientras los créditos del filme trepan la pantalla, la voz de Luisi– por primera vez escuchada luego de hora y media de trama– se alza en off para susurrar las palabras-anzuelo prendidas a la vida de seres como él. “Prohibieron, marginaron, negaron, rechazaron, callaron, encerraron, olvidaron…” se escucha en la oscuridad de la sala, y la gente aplaude primero y calla luego, en un silencio plomizo que dice muchas cosas.

Pasa un minuto, dos, tres. Aunque es tarde y probablemente no haya transporte para regresar a casa, nadie se levanta de su asiento. El público está, literalmente, viendo también los créditos, como si no quisiera aún marcharse de frente a La Pared…. O como si no tuviera fuerzas.

Fernando lo comentará al otro día, profundamente conmovido: “jamás me había sucedido eso con ninguna película mía, en ningún otro lugar; que todo el mundo se mantuviese sentado hasta el último letrero en pantalla, con tanto respeto. Le agradezco mucho a Camagüey ese gesto que me hizo tan feliz.”

Nosotros también le agradecemos mucho a él: el haber venido a pesar de las tantas horas de retraso del vuelo, el haber abandonado día y medio los compromisos hondos de su hogar por traernos la primicia de su película, el presentarla acá personalmente y decir: “Este es el estreno oficial de La Pared de las Palabras, aquí, esta noche, en el cine Casablanca”.

En su tiempo breve de estancia, la ciudad y su pueblo no le dieron descanso. De los diálogos múltiples entablados en Nuevo Mundo y el Callejón de los Milagros, y de alguna pregunta pellizcada al intermedio de su jueves en Camagüey, les comparto hoy algunas respuestas.

¿Qué llevó a Fernando a contar esta historia?

Yo en verdad nunca pensé hacer una película sobre este tema. Desde hace unos 16 años tengo una de mis hijas aquejada de problemas psiquiátricos y eso me ha enfrentado a vivencias que realmente no tenía intención de compartir, más que nada porque no me sentía capacitado para hacerlo. Pero un día llega Pichi (Jorge Perugorría) y me enseña un trabajo que había hecho una muchacha vecina suya (Zuzel Monné) y me dice “Fernando, esta película me suena a ti, si tú quieres hacerla yo te tengo un productor. Solo te pido que me dejes actuar el protagónico”. Leí el guión, que incluso no me gustó mucho en esa primera versión, pero sentí que la historia tenía una fuerza interior muy grande, algo que me sacudía. Entonces acudí a la escritora y le pedí licencia para personalizar el texto, y así fue que me metí como diez meses con él, rumiándolo, para luego lanzarme definitivamente a materializar el proyecto.

No hice esta película por mi experiencia personal, sino por intentar que los espectadores descubrieran ese mundo que este drama aborda, desde otra perspectiva. Con La Pared… quise ayudar a modificar la relación de la gente con esos otros seres tan incomprendidos; que entendieran que el suyo es un mundo con un orden distinto, frente al cual es uno quien tiene que modificar su postura.

Como director, ¿cuál fue su mayor apuesta en este filme?

La autenticidad. Desde un inicio sabía que esa era la búsqueda de la película, porque solo resultándole verídica al espectador, podía conmover hacia los destinos que yo esperaba.

Por eso fue tan importante el trabajo con los actores (Isabel Santos, Jorge Perugorría, Laurita de la Uz…), que considero la línea principal de La Pared…

… y por eso nos fuimos a filmar a una institución psiquiátrica de verdad, lo cual fue una dificultad desde el punto de vista organizativo y de producción (porque podíamos rodar cada día muy poco y en momentos específicos, para no interrumpir las dinámicas del hospital), pero supuso un enriquecimiento para el trabajo actoral, para sensibilizarlos a ellos y a todo el equipo respecto al mundo en que tratábamos de adentrarnos.

Y también por eso encuentras en el reparto a una actriz no profesional como Maritza, que es el único personaje no caracterizado, una muchacha síndrome de Down con una sensibilidad profunda que logró dotar al filme de una carga enorme de realidad. Recuerdo el día en que filmamos la escena en que ella besa a Pichi; cuando digo “corten” y me le acerco, la noto nerviosa y le digo, “bueno, Maritza, tranquilita, ya la escena quedó, cómo te sientes”; y ella me respondió: “es que es mi primera vez”. Era la primera vez que ella besaba a un hombre en los labios.

Siento que gran parte del éxito que pueda tener el filme se lo deberé siempre a la implicación física, emocional, psicológica tan grande de los actores con los que trabajé.

Luego de grandes atrevimientos como el de comenzar tu carrera con una historia de marcado corte político (Clandestinos), hacer una película desprovista de todo diálogo (Suite Habana) o encerrar en un filme la niñez del héroe nacional de este país (Martí, el ojo del canario); aún pareces dispuesto a correr riesgos. ¿Cuál fue el mayor que enfrentaste en esta nueva entrega?

El riesgo mayor en La Pared de las Palabras es que deliberadamente tratamos de marcar sus temas fundamentales (la locura, el dolor y los límites del sacrificio) sin ningún tipo de maquillaje, sin elementos expresivos que suavizaran esa realidad, de por sí, tan cruda.

La película es en extremo sobria y está totalmente desprovista de asideros que ayuden a liberar estéticamente su gran carga emotiva. Si te fijas, por ejemplo, no hay nada de música a lo largo de todo el filme. No queríamos que la gente canalizara sus emociones a través de los recursos, sino que se hundiera de fondo con la historia, hasta su fin.

Y es probable, yo lo entendería perfectamente, que un porciento alto de los espectadores no esté dispuesto a conectar con el filme a ese nivel que nosotros proponemos, porque es muy duro. Creo, y lo he repetido en múltiples ocasiones, que es una película que hay que tomar la decisión de ver, porque no es nada fácil de consumir.

Puede ser que las personas salgan de las proyecciones sobrecogidas o tensas, o que no les agrade lo que han visto, porque la realidad que se muestra no es linda y para colmo, está totalmente desprovista, desnuda. Es un riesgo que corrimos con La Pared… deliberadamente.

Sin embargo, mira que cosa tan curiosa, muchos suelen reírse en las escenas más dramáticas, sobre todo con el personaje de Laurita (quizá un poco porque su patología va asociada a realidades socio-políticas de nuestro país). Eso, aunque pueda parecer irrespetuoso, nos parece un logro grande. La risa suele ser un mecanismo de defensa cuando nos enfrentamos a cosas desconocidas o que escapan de nuestro control; entonces, si el público ríe en esas escenas, intuimos que es porque está viendo algo auténtico y reacciona tal cual.

La Pared es tu primer largometraje producido de manera independiente… ¿por qué, a estas alturas de la vida y con los favores ganados de la industria, apostaste por hacer cine de esta forma?

A los setenta años me he lanzado al río turbulento que es este fenómeno del cine independiente en Cuba porque creo firmemente que la parte más dinámica del audiovisual cubano se está haciendo hoy día de esa manera.

Esta nueva modalidad de producción (que es apenas eso, una nueva forma, no una negación ni oposición a la industria ya establecida), te permite no tener que esperar por nadie, desentenderte de papeles y de los lentos cauces de la burocracia fílmica, que se han convertido en una impedimenta a la creación en el ICAIC. Quitarte de encima esas camisas de fuerza retardadoras de los procesos es un gran alivio. Tú puedes evadir trabas y manejar tu producción sin que haya centralismos.

Este es un camino que han tomado sobre todo los jóvenes, porque es a ellos precisamente a quienes compete esa audacia. Pero yo, a pesar de mi edad y de que sigo sintiendo al ICAIC como mi casa, tuve a bien vivir la experiencia por aquello de mantenerme siempre en el camino de las búsquedas. Y te digo que me fue muy bien.

Creo sinceramente que debemos aspirar a que un fenómeno tan dinámico y que da respuestas a inquietudes creativas insatisfechas hoy por la industria fílmica, sea comprendido y reconocido legalmente en nuestro país.

Precisamente en esa lucha andan hace un tiempo ya un grupo de cineastas dentro de los que te encuentras. ¿Qué nos puedes contar del G20 y de los rumbos por los que anda la Ley de Cine en Cuba?
Mira, la cuestión es que el cine independiente se encuentra en un limbo, en total alegalidad. Existe y está allí, tan inevitable y real como un hongo florecido después de la lluvia; pero no tiene el reconocimiento que le podría dar personalidad jurídica. La relación del Estado con este tipo de producción siento que ha sido medio esquizofrénica, de negación en primera instancia; pero por suerte poco a poco ha ido abriéndose el entendimiento de las instancias que pudieran dar su aprobación definitiva.

El caso del llamado Grupo de los 20 o G20 se originó el 4 de mayo de 2013, cuando algunos cineastas decidimos espontáneamente congregarnos en el centro cultural Fresa y Chocolate, al correr rumores de que se había estructurado una comisión para dictaminar una Ley de Cine en Cuba. Sentimos que había que contar con nosotros para ese proceso y así hemos hecho, periódicamente, nos hemos reunido allí desde entonces para discutir entre todos los interesados, propuestas que enriquezcan esa ley en construcción.

Entendemos mejor que nadie la necesidad de regular, nunca controlar (que es muy distinto), la producción audiovisual nacional; y creemos que esa regulación debe contribuir a descentralizar no solo la producción, sino también la distribución y conservación de los productos. Hay muchos materiales nacionales, por ejemplo, que no se exhiben y no llegan a determinadas pantallas por una política editorial que no está clara, que pende de interpretaciones personales, circunstanciales.

Con los debates en el Fresa y Chocolate se ha logrado un diálogo productivo entre los creadores, el ICAIC y el Ministerio de Cultura; pero no es menos cierto que han transcurrido dos años y todavía no hay respuesta concreta. Se ha llegado a un documento con comunes acuerdos, pero nada todavía ha sido aprobado.

Viéndolo más ampliamente, pienso que esto debe ocurrir no solo para el cine y el audiovisual cubano, sino para toda nuestra sociedad. El hecho de que nuestro país esté estructurado como una pirámide centralizada ha hecho que en muchos aspectos la realidad que vivimos tenga esos mismos procesos retardadores, insolubles, burocratizados y poco dinámicos de que te hablé. Cuando haya mayor libertad de movimiento y espacio en todas las esferas para la iniciativa personal, veremos más desarrollo.


Fuente: www.adelante.cu

martes, 20 de enero de 2015

Estreno nacional de Vestido de novia

Fecha: 21 de enero de 2015
Horario: 8:30 PM
Lugar: Cine Chaplin




viernes, 16 de enero de 2015

Fernando Pérez: he vivido experiencias únicas en Camagüey

Camagüey, 15 ene (AIN) Para Fernando Pérez, la experiencia de estrenar su más reciente filme, La pared de las palabras, en esta ciudad, resultó muy gratificante e incluso única, por las reacciones del público durante la exhibición y los intercambios sostenidos en diferentes momentos del día de hoy.
Pudiera parecer algo sin importancia, pero nunca me había sucedido que los espectadores se mantuvieran sin moverse en la sala hasta que concluyera de pasar el último crédito, como ocurrió la noche de este miércoles en el multicine Casablanca, relató durante un conversatorio en el paseo dedicado al séptimo arte.

Ante un auditorio ávido de conocer detalles no solo de la cinta, sino también de otros momentos de la trayectoria del destacado cineasta cubano, este comentó que ese detalle lo emocionó tanto como los aplausos recibidos, pues es gratificante el respeto hacia todo el equipo que trabajó en la película.
Los asistentes se interesaron por conocer los pormenores del trabajo actoral, uno de los elementos de más peso del filme, pues los intérpretes asumen los duros roles de representar personas con discapacidades mentales, en situaciones muy complejas propias de esas enfermedades.

Fue un proceso de construcción muy duro tanto desde el punto de vista sicológico como físico, que incluyó la visita a instituciones para la atención a esos pacientes, y algunos de los actores y actrices nunca habían estado en una de ellas, comentó.

Añadió Fernando Pérez que la apropiación fue muy rica y con mucha espontaneidad, lo cual permitió una ilusión de realidad muy orgánica, pues a pesar de lo difícil de esa historia sobre el drama de la incomunicación, el dolor y el sacrificio, se eliminó esa barrera que supone el estar frente a una cámara.

Al respecto elogió sobre todo el trabajo de Maritza Ortega, paciente con Síndrome de Down en la interpretación de la joven que establece una especial relación de amor y noviazgo con el protagonista (Jorge Perugorría), cuya enfermedad le impide comunicarse mediante gestos o palabras.
Durante la mañana, el director intercambió además con estudiantes de la filial de la Universidad de las Artes en la provincia de Camagüey, con los cuales compartió otras experiencias más desde el punto de vista técnico sobre los procesos de creación.

Fuente: 15 Enero 2015 20:56 | Lianet Leandro López| Foto: Rodolfo Blanco Cué/AIN

martes, 16 de diciembre de 2014

Críticas de la película Amor Crónico


Perugorria combina a la perfección las grabaciones de conciertos en vivo de Cucu Diamantes y sus presentaciones estilo cabaret en toda Cuba —en la primera gira de conciertos en más de 50 años de un artista que no sea del país— con una narrativa llena de humor y homenajes a películas y cineastas clásicos, incluso a las películas cubanas subterraneas.

Amor crónico es una película cautivante y entretenida y sugiero que la vean en un cine con un excelente sistema de sonido.

Debbie Cerda - Slackerwood



Las filmaciones de los conciertos tienen una energía maravillosa: Diamantes viste atuendos llamativos y reveladores, el enorme conjunto musical que la acompaña bulle de pasión y entusiasmo, y la multitud se enloquece. En el escenario, Diamantes hace un uso memorable de la utilería: fuma cigarros, toma tragos de whisky y, lo más sorprendente, sube por una escalera en forma de tacón de aguja.

Anthony Falco - Indiewood Hollywodn't



Amor crónico es un retrato bien documentado de uno de sus brillantes talentos musicales. La película, de manera acertada, no pierde tiempo en tramas argumentales superfluas que vayan más allá de las canciones y fantasías de Guarapo. Será intrigante seguir la carrera de Diamante luego de Amor crónico. ¿Quién sabe?, tal vez la veamos en algún escenario, de Miami o Nueva York.

Diamante cree que la gira es un paso progresivo en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Está en lo cierto: esta es la primera visita al país en más de 50 años de un artista musical que viva en el extranjero. Entonces, junto a la impactante (y, por lo general, semidesnuda) cantante se encuentra el igualmente bello país en que nació. De un modo muy similar al film producido por Spike Lee Manos sucias, que seguía a dos hermanos en un viaje por Colombia, Amor crónico presenta a una Cuba que la mayoría de los espectadores de Estados Unidos no creen que exista. Los occidentales están acostumbrados al enfoque de los medios occidentales: ¿adivinen hacia dónde se inclinan? No quiero decir que el país ubicado a 145 kilómetros del extremo de la Florida no tenga sus problemas a nivel burocrático, pero si la mayoría de los sondeos norteamericanos indican que el embargo es inútil, ¿no es hora de que veamos algunas postales impecables de Cuba?

Daniel Engelke - Film Monthly

sábado, 13 de diciembre de 2014

Dos filmes cubanos por Premio de la Popularidad

Vestido de novia, el drama cubano de Marilyn Solaya que narra la historia de la primera persona transexual cubana, marcha en la punta de las votaciones por el Premio de la Popularidad del XXXVI Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

La cinta se sitúa en la Isla en el año 1994 y toma como motivo argumental el relato de amor entre Ernesto (Luis Alberto García) y Rosa Elena (Laura de la Uz) para proponer una reflexión sobre la violencia hacia la mujer, la intolerancia y la hipocresía.

En la segunda posición entre las cintas más votadas por los espectadores asistentes al XXXVI Festival del Nuevo Cine corresponde a Fátima o El parque de la Fraternidad, de Jorge Perugurría, ambientada en el universo de la homosexualidad en Cuba.

Relatos salvajes, drama argentino de Damián Szifron, está ubicada en la tercera posición en las calificaciones, cuyos resultados finales se darán a conocer el próximo domingo en la gala de clausura y premiación de la cita habanera, con sede en el cine Charles Chaplin.

Esta película de Szifron es considerada como una de las fuertes candidatas al Gran Premio Coral, luego de pasear con éxito de taquilla y público por más de una decena de festivales internacionales.

Ganador de varios lauros de la Academia Cinematográfica de Argentina, el filme ya obtuvo el Premio Glauber Rocha, que otorga la prensa extranjera acreditada en la cita habanera.

El Premio de la Popularidad tiene un gran valor para los cineastas asistentes al evento por las características sui generis del público cubano, que todos los años, en el mes de diciembre, colma las salas y pasa varias horas de colas para disfrutar de las películas.