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martes, 12 de mayo de 2015

El laureado filme cubano Fresa y Chocolate inició en Kinshasa la primera edición del Festival de Cine Iberoamericano de la República Democrática del Congo (RDC).


La Embajada de Cuba en ese país africano sirvió de sede para el inicio de la muestra que contó con la presencia de uno de los principales protagonistas del filme, el actor y director cubano Vladimir Cruz.

El Festival, es organizado por iniciativa de las embajadas de Brasil, Cuba, España, Portugal y la representación de Uruguay.
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lunes, 25 de noviembre de 2013

Porque 20 años no son nada

Jorge Perugorría se encargó de animar a los presentes refiriéndose a la intrascendencia del tiempo acudiendo a la siempre bienvenida melodía cantada por Gardel

Es posible que esos «veinte años no sean nada», pero lo cierto es que en Perugorría, siguiendo su apunte, las nieves del tiempo sí han platearon su sien. Sin poder recordar si la de ayer era su primera visita a Toledo -algo que debería ser «imposible» de haber pisado antes la ciudad- el actor y director cubano acudió «orgulloso» a un encuentro orquestado para conmemorar los 20 años cumplidos por la película ‘Fresa y chocolate». Una cinta -dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío- que «tuvo una acogida inolvidable para nosotros» porque, apreció, «nos recuerda nuestro primer viaje a España, que fue con esta película, y son muchos sentimientos encontrados» surgidos a raíz de esta «idea bien bonita».

Idea conseguida por los organizadores del Festival Internacional del Cine y la Palabra que hasta el día 1 se celebra en la ciudad y que, en este homenaje, ha querido sumarse a la lucha por desterrar toda forma de discriminación en el mundo.

Y puesto que el estreno de este trabajo marcó «un hito histórico» en la lucha contra la homofobia y la intolerancia, el Cigarral del Ángel Custodio fue el lugar de cita para actores, directores, productores y trabajadores de un oficio que debería ser «cuidado porque es parte de la identidad de un país». No faltaron los incondicionales de la película y de los actores que, todo hay que decirlo, se mostraron cercanos y encantados con el encuentro.

Insistiendo en que de haber estado en Toledo lo recordaría «porque lo que estoy contemplando es increíble», Jorge Perugorría estuvo acompañado por Vladimir Cruz, Mirtha Ibarra y Joel Angelino, cuatro de los actores de la película, un grupo que pese a su acento se siente como en su casa en España. Por ello, y sabedores de que el panorama no está para artificios, mostraron su tristeza por la situación por la que está atravesando el cine español, algo que «es una lástima cuando, además hay tanto talento, grandes directores y grandes actores», una riqueza «de la que este gobierno debería ser más consciente».

«En cuba... va La cosa». Por sentirse parte del cine español y afirmando que «esta crisis me toca a mí también», Perugorría -que acabó claudicando en la lucha con sus recuerdos al afirmar que «no había estado nunca por acá»- confirmó que «la cosa va en Cuba» y que «los cambios y apertura» en la que está inmersa la isla está generando «un dinamismo en la sociedad» ante la perspectiva de poder comprar y vender viviendas, poder viajar y, en definitiva, «poder tratar de realizar un sueño dentro de la isla». Esto es, «sin tener que salir de ella para llevarlo a cabo».

Sin dejar Cuba, lugar en el que vive y trabaja, este actor y director de cine anunció que está terminando la postproducción de una película, por el dirigida y protagonizada por Mirta Ibarra, que estará lista para mediados de año y que se llama ‘Fátima o el parque de la fraternidad’. Además, va a rodar ‘Vuelta a Ítaca’, un trabajo con guión del escritor cubano Leonardo Padura dirigido por el francés Laurent Cantet.

Acostumbrado a hacer cine con los recursos mínimos y sonriendo al apuntar que «nosotros hemos estado en crisis siempre», Perugorría espesó su deseo de poder presentar en España su película ‘Se vende’ que es, al fin y al cabo, un homenaje «al arte de la supervivencia».

Porque de crisis «sabemos bastante», este cubano instó a «no perder las ganas de vivir y de continuar hacia adelante». Una invitación que, ayer, fue compartida por los presentes que, una vez más, se sentaron para recordar los detalles de un trabajo que obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín, el Goya en España y la primera candidatura al Óscar de una película cubana.

Fuente: latribunadetoledo.es - lunes, 25 de noviembre de 2013

sábado, 11 de mayo de 2013

Celebran los 20 años de Fresa y Chocolate

Los 20 años del estreno del filme cubano Fresa y Chocolate, clásico del cine en la Isla, fueron celebrados en La Habana como parte de la VI Jornada Cubana contra la Homofobia.

En una suerte de aniversario adelantado, miembros del equipo de realización recordaron al director Tomás “Titón” Gutiérrez Alea y compartieron anécdotas de la cinta, nominada a Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar y la primera que dio visibilidad al tema homosexual en la filmografía cubana.

Al decir de Senel Paz, su guionista; \”Fresa y Chocolate\” es un canto a la tolerancia y un llamado a advertir que el mundo está lleno de personas diversas y complejas.

Estrenada el primero de diciembre de 1993 en el XV Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, la cinta se centra en los personajes de Diego y David, y la historia de una gran amistad entre dos hombres que supera la incomprensión y la intolerancia.

Paz confesó sentirse satisfecho al ver el cariño con que los cubanos acogen la película, con verdadero afecto en el rostro, agregó.

A su vez, Mirtha Ibarra, destacada actriz cubana que interpreta el papel de Nancy en el filme, aseguró que era una dicha sentirse parte de una obra como esta: trascendente y que marcó pauta, acotó.

Fue una experiencia enriquecedora, porque hicimos una película sobre la amistad y al mismo tiempo presenciamos el gran cariño que existía entre Titón y Juan Carlos Tabío, quien acudió al llamado del primero para codirigir la cinta, manifestó a la audiencia Jorge Perugorría, el inolvidable Diego.

Vladimir Cruz, quien personificó a David, explicó que fue difícil encarnar a un personaje que debía ser “como todos”, el cual podría perderse ante el colorido de su contraparte e insistió en que escuchar decir a Gutierrez Alea que no quería un mejor elenco, fue una recompensa mayor que un premio.

La ocasión sirvió además para rendir tributo a la trayectoria de estas cuatro personalidades de la cultura cubana con el reconocimiento Nicolás Guillén, otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Fuente: (Tomado de Cubasi)

viernes, 5 de abril de 2013

Jorge Perugorría y la vigencia de la película Fresa y Chocolate



Por Fernando Ravsberg | cartasdesdecuba.com

 La película Fresa y Chocolate cumple 20 años convertida ya en un clásico del cine que fue capaz de tocar la fibra de los cubanos enfrentándolos a sus propios prejuicios. Nació de una novela de Senel Paz y fue dirigida por Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío.

La película es un canto a la diversidad que sacudió la conciencia nacional, conectándose con el espectador para mostrarle todo el dolor y el sufrimiento que provoca su propia homofobia. En la sociedad cubana siempre habrá “un antes y un después” de Fresa y Chocolate.

Para el papel protagónico eligieron un joven actor, Jorge Perugorría, quien tuvo ante sí el enorme reto de interpretar a un intelectual gay doblemente discriminado, debido a sus preferencias sexuales y a su pensamiento crítico respecto de la ortodoxia soviética.

Jorge Perugorría -“Pichi” para los cubanos- nos recibió en su casa en las afueras de La Habana y nos confesó que durante la filmación sabian que estaban haciendo una película necesaria, pero muchas veces se preguntaban: ¿ustedes creen que pongan esto en los cines?.

P: ¿Por qué Fresa y Chocolate tuvo esa enorme repercusión?

El impacto de Fresa y Chocolate se produce por la necesidad del país y del cine cubano de abordar un tema que hasta ese momento había sido tabú. Éramos conscientes de que estábamos haciendo una película necesaria y ese era nuestro combustible.

Aparte del tema tratado, yo creo que el resultado cinematográfico fue una película entrañable. Nunca se me olvidara el estreno en el Festival de Cine del 93, fue una proyección mágica, ahí yo descubrí hasta donde el arte podía conectarse con el espectador.

Y después cuando presentábamos la película en Europa, en EEUU, en Japón y la gente se asombraba de que hubiéramos podido hacerla en Cuba. Hasta ese momento nos habían percibido como un bloque, como los coreanos o como la peor etapa del stalinismo.
La película Fresa y Chocolate es un clásico del cine cubano.

La película rompió esquemas y demostró que Cuba estaba llena de contradicciones, de personas que pensaban diferente, practicaban religiones distintas, y, aunque tuvieran sus problemas, esa gente existía y constituían una sociedad llena de matices.

P: Realmente yo también me pregunto cómo pudieron hacer esa película.

No fue fácil pero fue determinante que el proyecto lo dirigiera Tomás Gutiérrez Alea, el maestro del cine cubano. El proyecto nace de a poco y se hace muy difícil de censurar después de la publicación de la novela de Senel y la premiación del guión en el Festival de Cine de La Habana.

De todas formas, durante la filmación, cuando tocábamos temas difíciles, nosotros preguntábamos en broma, ¿ustedes creen que pongan esto en los cines?.

P: Sí la pusieron en los cines pero la TV tardó 20 años en emitirla.

Esto demuestra que hay un divorcio entre la política cultural de este país y los medios de difusión masiva. Hay dos políticas, la de los artistas donde hay mucha más libertad y el filtro que determina lo que va a la TV, la radio o la prensa plana.

Es increíble que haya pasado pero la gran pregunta que me hago yo es ¿quién determinó que el pueblo cubano no estaba preparado para ver Fresa y Chocolate y quien decidió que 20 años después ya podía asimilarla?.

P: Que significó para ti como actor?

Mucho, yo soy de la generación del personaje que encarné y la propia construcción de “Diego” me enriqueció como persona, me abrió nuevos horizontes, me aportó mucho porque era un personaje que tenía una tremenda formación cultural, fue un proceso de aprendizaje.

Antes mi sueño era hacer teatro, alguna película cubana, soñaba algún día trabajar con Titón, Tabío o Solá pero nunca se me había pasado por la cabeza tener una proyección internacional y de pronto se me abrieron las puertas del cine europeo y latinoamericano.

P: Te marcó como actor hacer el papel de un gay?

Después de hacer Fresa y Chocolate, Titón me dijo en broma “ahora vamos a filmar Guantanamera para reivindicarte” porque en esa nueva película me dio un papel de camionero, machista y con una mujer en cada provincia.

Yo no tenía ningún prejuicio, venía del teatro y allí se es tolerante con la sexualidad de las personas. Pero uno vive en una sociedad machista y el país sigue teniendo prejuicios en ese tema y ha cambiado poco a pesar de todos los esfuerzos que se hacen.

P: 20 años después como vez a Fresa y Chocolate?

Lamentablemente la película tiene todavía mucha vigencia en aspectos que uno quisiera que fueran cosas del pasado. Este país está inmerso en cambios pero todavía debemos seguir aprendiendo de Fresa y Chocolate.

Aún no hemos llegado como sociedad a ese abrazo final de Diego y David, esa reconciliación respetando las diferencias entre dos personas que piensan distinto pero que pueden convivir e incluso ser amigos.