Dirigida por el actor y artista de la plástica Jorge Perugorría, Pichi, este jueves se presentó en Bayamo la cantante Cucu Diamantes, como parte de la gira que actualmente realiza por toda la isla.
Según la cantante, esta gira constituye un anhelado encuentro con su pueblo, al cual se ha propuesto entregar esa loca manera de componer y de cantar expresamente contenida en su primer disco (CD) en solitario titulado Cuculand, el que también promocionará durante este periplo de diez días.
Incentivada por Pichi, Cucu Diamantes realiza este trayecto por las capitales de la mayoría, de las provincias cubanas, con presentaciones casi diarias. “El show tiene como nombre ¡Bienvenidos a Cuculand!, y concluirá con un gran espectáculo en un teatro de La Habana. El conocido actor de filmes tan populares como Fresa y chocolate, Guantanamera y Lista de espera, es el director artístico de la gira, durante la cual filma este suceso junto con un equipo de realizadores del ICAIC, con el fin de realizar un documental.
El creador Agustín Bejarano, a solicitud de Perogurría y Cucu, tuvo a su cargo la realización de la escenografía consistente en la realización de un enorme zapato “de puyas”, de más de tres metros de largo por dos de alto y más de uno de ancho, similar a los que utiliza la cantante en sus presentaciones, proyecto que se inserta dentro de las recientes realizaciones escultóricas del artista recreadas en esta prenda del vestir femenino.
Cucu nació en Cuba hace algún tiempo —no mucho, aclara—. Casi adolescente se fue a Italia a estudiar Historia del arte, y también Restauración. “Hice coros en un grupo de salsa en Roma, no me pagaban nada pero me sentía en lo mío, que era la música. Después me fui a vivir a Nueva York, y me dediqué por completo a la música. Conocí a varios músicos latinos y en el año 2001 creamos el grupo Yerba Buena, que promueve una música funk abierta a múltiples influencias, desde el flamenco y el tango, hasta los ritmos ancestrales africanos y la cumbia. Es fusión absoluta, como lo es, socialmente, Nueva York”, subrayó.
Desde el año 1991 reside en Manhattan. “Soy isleña por naturaleza. Nací en una isla y vivo en otra. Los isleños no podemos vivir en tierra firme. Yo le llamo La República de Manhattan, porque allí viven emigrantes de todo el mundo, existe una integración muy linda. La tolerancia y el respeto de cada habitante de la famosa isla hacia las múltiples culturas que allí coexisten es admirable”.
Para esta aparentemente frágil muchacha, que prefiere cantar en español, a pesar de su perfecto dominio del inglés; “actuar en Cuba es un reto. Nunca he dejado de viajar a La Habana, vengo frecuentemente a visitar mi familia. Ahora tengo oportunidad de presentar mi música ante mi pueblo, y quiero hacerlo con las canciones que he compuesto desde mis raíces afrocubanas y con la influencia de los mejores exponentes de la música de este país”.
Asegura que en su formación musical también influyó la extraordinaria tradición del cabaret existente en Cuba, donde se entremezclan estilos y proyecciones artísticas que van desde la más sublime espiritualidad romántica y el kitsch, hasta fuertes expresiones de folclore, circo, y lo auténticamente popular.
viernes, 30 de abril de 2010
viernes, 19 de marzo de 2010
Jorge Perugorría en entrevista con Amaury Pérez
El más internacional de los actores cubanos, Jorge Perugorría, no puede desprenderse de su Patria, por más lejos que viaje. Se lo ha confesado a Amaury Pérez, durante una de las entrevistas que el cantautor graba en los estudios del ICAIC de Prado y Trocadero, para el programa de próxima salida por la televisión cubana, “Con 2 que se quieran…”
A punto de terminar una hora de diálogo dinámico y divertido, Amaury le preguntó si durante sus numerosos viajes al extranjero quisiera llevarse a Cuba consigo o dejarla al cuidado de los amigos, y el actor no demoró un segundo en responder: “Me llevo a Cuba conmigo dondequiera que voy.” Y contó cómo pone lo mismo a un europeo que un sudamericano o a un japonés, a comer frijoles negros, a jugar dominó, a bailar con Van Van…
Cuba, la fidelidad, sus barrios, su familia, sus amigos, la actuación, la pintura,¡¡¡el cine¡¡¡¡¡, desfilaron por la conversación entre ambos artistas con una naturalidad y unas definiciones impresionantes, sentando desde el principio la certeza de que este hombre no es un solo el intérprete de muchos de los más importantes protagónicos del cine que se hace en Hispanoamérica: tiene conceptos muy claros sobre casi todos los asuntos de la vida, a la que le gusta definir en los términos de un loco que se topó por Galicia.: “La vida nos vive”.
Según Perugorría eso pasó con él. La vida y la relación con sus amigos, lo han llevado a casi todo lo que ha hecho con indiscutible éxito y declarado placer: desde la actuación, que comenzó haciendo extras en las Aventuras de la televisión y donde por poco pierde la vida, hasta la dirección de cine que ahora lo pondrá otra vez junto a Vladimir Cruz en un filme de ficción, ambos frente y tras las cámaras.
De la televisión habla con cierto tono de angustia por la calidad que ha perdido, entre carencias y dificultades, pero hay más ilusión que desesperanza cuando recuerda los intentos en que participó, en los años más duros del Periodo Especial, por hacerla mejor.
“Lo primero que tiene que rescatarse es gente de talento, convocarlos…” Pero aclara: “Yo me divorcié de la televisión porque empecé una carrera en el cine que no me imaginaba y no he parado desde entonces.”
“Boceto”, un mediometraje experimental de Tomás Piard y no “Fresa y Chocolate”, marca la entrada de Perugorría al cine, después de un tránsito de lujo por el teatro con Humberto Rodríguez, Eugenio Hernández Espinosa y Carlos Díaz, director de El Público, grupo desde el que se innovó con osadía en las más concurridas puestas de hace un par de décadas.
Carlos lo botó temporalmente del grupo mientras hacían la inolvidable trilogía de teatro norteamericano, después que el actor protagonizó una exhibición colectiva de nalgas masculinas en una subida del telón al cierre de “Te y simpatía”.
De ahí su familiaridad con el desnudo que “siempre es difícil, pero para nosotros era parte del espíritu trasgresor de todo lo que hacíamos”.
“Fresa y Chocolate, un tema que me acompaña”. Con esa frase medio lezamiana, respondió el actor a la pregunta con que Amaury, más que poner una interrogante quiso pedírsela: “¿Qué podríamos agregar que no se ha dicho?”
Perugorría, sin embargo, no se conformó con explicar por qué esa película le cambió la vida -él y su esposa por poco no pueden entrar al estreno porque nadie los conocía y casi no pueden salir por el asedio de un público transformado-; sino que prefirió destacar cómo, a partir de ella, se modificaron las percepciones internas y externas sobre el polémico tema y sobre el país.
“Conocemos todo lo que nos aportó dentro en cuanto a tolerancia y respeto a la diferencia, pero hacia fuera oxigenó nuestra imagen. Le dio al mundo una visión llena de matices de lo que es la sociedad cubana…y eso fue a principios de los 90…” “A mí me llena de orgullo.”
Pero junto a la rotunda certeza de que hacían algo tremendo, el actor recuerda que las necesidades de aquellos años lo obligaron a criar un puerco para alimentar a la familia. Cada noche, al terminar las grabaciones, corría al Lawton donde vivían entonces, para darle de comer a su puerquito. Al otro día las maquillistas tenían que pulirle una y otra vez las uñas para que lucieran como las del exquisito Diego.
“Yo estaba engordando mi puerco, pero con la conciencia de que el proyecto en el que trabajábamos era una película necesaria.”
Luego insiste: “Mi vida cambió esa noche en el cine Carlos Marx en que lloré como un espectador más.”
Pero Amaury insiste, quiere saber cómo lo trataba la gente en la calle después de hacer el papel de un gay tan desafiante. Perugorría, que siempre ha sido un tipo de barrio, de los que no faltan en las mesas del dominó y hacía colas enormes para comprar una cerveza que le viraba el estómago al revés y que prometía no volver a tomar hasta que regresaba la pipa a Lawton, recuerda que algunos de los más duros dijeron: “qué va, él tiene que ser maricón…” Pero de ahí no pasó la fobia.
“Todo se lo debo a Fresa y Chocolate”, dice otra vez, cuando Amaury pregunta cómo se las ingenia para manejar los acentos de las diferentes lenguas en las que ha tenido que actuar bajo directores diferentes. “En Brasil dije que no hablaba portugués y me dijeron: no importa, ven. Antes de mi llegó Fresa y Chocolate.”
Como cualquier joven cubano, Perugorría falsificó credenciales para ver las películas de los festivales latinoamericanos de La Habana, su primera ventana hacia los países a los que luego viajaría para hacer protagónicos inesperados, como el Goya de Bigas Luna, la película que propició su reencuentro con la pintura, primera expresión artística en la que se involucró durante sus inolvidables años de vida en el Wajay, donde fue el hijo de padres divorciados, criado por la abuela, mientras la madre trabajaba horas y horas voluntarias, como tantas madres de esa época linda en que trabajando se ganaba todo, desde un refrigerador hasta una casa y el país entero estaba contagiado con eso.
Desde la humildad del Wajay, barrio de la periferia donde habitan los primeros recuerdos de una infancia maravillosa en que una vecina llamada María Luisa lo bautizó como Pichy para toda la vida, por razones que conocerán cuando se trasmita la entrevista; Amaury hizo viajar a Perugorría hasta sus orígenes y el que parece su destino: la casa con todas las comodidades que su carrera le ha permitido tener en Santa Fe, tan cerca del mar como siempre quiso, en sintonía con su raíz de habitantes de cayos en el oriente del país.
Y ese viaje pareció sellar el nacimiento de una amistad entre “dos que se quieren” antes de encontrarse. Amaury supo elaborar y colocar muy bien sus preguntas hasta conseguir que en cada respuesta hubiera de todo, pero especialmente conceptos, que no citas de este o aquel pensador o cineasta, sino conceptos muy propios y absolutamente necesarios, de alguien que no se ha conformado con hacer arte, lo ha pensado, repensado y trabajado para sostenerlo y mejorarlo.
Extractado de Cubadebate, 25 Enero 2010
viernes, 12 de febrero de 2010
El Cazador de Dragones
lunes, 4 de enero de 2010
Seguiré haciendo cine cubano y trataré de ayudarlo y promocionarlo siempre
La habana. Amante y defensor del cine que se realiza en su país, Jorge Perugorría reconoce los problemas de una industria peculiar que depende en buena medida de las coproducciones.
En varias ocasiones ha manifestado que se siente comprometido con el cine cubano, ¿qué significa eso?
Significa que voy a seguir haciendo cine cubano mientras me llamen los directores y mientras pueda. Que siempre trato de promocionar el cine cubano y que trato de ayudar en lo que pueda.
Sin embargo, el cine cubano no tiene muchas opciones de salir al exterior...
Ése es el gran problema. Pero lo es en todo el mundo. Ahora se ha democratizado más la tecnología y gracias a eso se puede contar una historia con un presupuesto muy bajo pero después, ¿qué se hace con la película? De todos modos, para la gente joven en Cuba esto es una alternativa interesante porque pueden acceder a festivales y aunque no tengan garantizada la distribución, por lo menos, la gente puede conocerlos y tener apoyo en próximos proyectos.
¿En qué situación se encuentra el cine cubano hoy?
Se hacen alrededor de cinco o seis películas al año y otras tantas coproducciones. Diez o doce en total. Antes el ICAIC asumía todas las producciones pero con la caída del muro de Berlín los recursos fueron a menos y eso supuso una crisis en nuestra industria. Sin embargo, el boom de Fresa y chocolate hizo que la demanda aumentara y era cuando menos dinero había. En este momento se está recuperando. La gente joven está teniendo oportunidades de contar historias con este cine de bajo presupuesto.
¿Qué suponen las coproducciones para el cine en la isla?
Son fundamentales. De las coproducciones sale parte de los recursos que el ICAIC utiliza para hacer las películas propiamente cubanas. Y como experiencia también. Hay técnicos que tienen en su haber 80 ó 100 películas y eso siempre es enriquecedora. El cine cuesta aquí dos pesos cubanos, que prácticamente es nada, y una película cubana por mucho éxito que tenga es imposible que recaude lo que invierte. Así que una manera de garantizar eso es la coproducción. Además, se facilita el estreno en otros países y eso también posibilita que se recuperen parte de los ingresos.
¿Cómo ve a los jóvenes?
Hay mucho talento, con ganas de seguir contando historias, de seguir el camino de Gutiérrez Alea, Tabío, Pérez, Solá, el de ese cine cubano que incide y se inspira en la realidad cubana.
¿Cómo viven los cubanos el Festival de Cine de La Habana?
Lo interesante del festival es la relación que tiene con el público. La gente se vuelca y a los directores les gusta ver las colas que se forman para ver sus películas. El resto del año los cubanos acceden a otro tipo de programación y para ellos es una oportunidad de ver historias diferentes.
En varias ocasiones ha manifestado que se siente comprometido con el cine cubano, ¿qué significa eso?
Significa que voy a seguir haciendo cine cubano mientras me llamen los directores y mientras pueda. Que siempre trato de promocionar el cine cubano y que trato de ayudar en lo que pueda.
Sin embargo, el cine cubano no tiene muchas opciones de salir al exterior...
Ése es el gran problema. Pero lo es en todo el mundo. Ahora se ha democratizado más la tecnología y gracias a eso se puede contar una historia con un presupuesto muy bajo pero después, ¿qué se hace con la película? De todos modos, para la gente joven en Cuba esto es una alternativa interesante porque pueden acceder a festivales y aunque no tengan garantizada la distribución, por lo menos, la gente puede conocerlos y tener apoyo en próximos proyectos.
¿En qué situación se encuentra el cine cubano hoy?
Se hacen alrededor de cinco o seis películas al año y otras tantas coproducciones. Diez o doce en total. Antes el ICAIC asumía todas las producciones pero con la caída del muro de Berlín los recursos fueron a menos y eso supuso una crisis en nuestra industria. Sin embargo, el boom de Fresa y chocolate hizo que la demanda aumentara y era cuando menos dinero había. En este momento se está recuperando. La gente joven está teniendo oportunidades de contar historias con este cine de bajo presupuesto.
¿Qué suponen las coproducciones para el cine en la isla?
Son fundamentales. De las coproducciones sale parte de los recursos que el ICAIC utiliza para hacer las películas propiamente cubanas. Y como experiencia también. Hay técnicos que tienen en su haber 80 ó 100 películas y eso siempre es enriquecedora. El cine cuesta aquí dos pesos cubanos, que prácticamente es nada, y una película cubana por mucho éxito que tenga es imposible que recaude lo que invierte. Así que una manera de garantizar eso es la coproducción. Además, se facilita el estreno en otros países y eso también posibilita que se recuperen parte de los ingresos.
¿Cómo ve a los jóvenes?
Hay mucho talento, con ganas de seguir contando historias, de seguir el camino de Gutiérrez Alea, Tabío, Pérez, Solá, el de ese cine cubano que incide y se inspira en la realidad cubana.
¿Cómo viven los cubanos el Festival de Cine de La Habana?
Lo interesante del festival es la relación que tiene con el público. La gente se vuelca y a los directores les gusta ver las colas que se forman para ver sus películas. El resto del año los cubanos acceden a otro tipo de programación y para ellos es una oportunidad de ver historias diferentes.
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Entrevistas
viernes, 11 de diciembre de 2009
Jorge Perugorría podría convertirse en Hemingway y Pablo Escobar en 2010
El actor cubano Jorge Perugorría interpretará a un Ernest Hemingway “maduro” en una coproducción cubano-alemana que arrancará en 2010, al tiempo que sopesa ponerse en la piel del desaparecido capo colombiano Pablo Escobar.
Perugorría anunció hoy en La Habana que entre sus proyectos para el próximo año está rodar el filme de ficción “El regreso de Hemingway”, pero también planea aparecer en la segunda parte de la cinta cubana “Vídeo de familia” e interpretar a Escobar en un proyecto mexicano.
“Se quiere llevar al cine ‘Memorias de un secuestro’, de Gabriel García Márquez, donde haría de Pablo Escobar”, indicó el actor, quien saltó a la fama al interpretar a un homosexual en la película cubana “Fresa y chocolate” (1994), de Tomás Gutiérrez Alea.
Añadió que en los primeros meses de 2010 estará dedicado en España a la edición y postproducción de “Afinidades”, su primer filme como director, en el que comparte responsabilidades con el actor cubano Vladimir Cruz.
Sobre “El regreso de Hemingway” señaló que se trata de un proyecto del productor alemán Ernesto Loh, que se rodará en La Habana a partir del próximo mes de agosto.
La película, con guión de Loh y del realizador cubano Arturo Soto, estará ambientada en la Cuba actual y contará la historia de un cubano que emigra a Alemania y años después regresa a la isla siguiendo la pista de su esposa, pero en vez de encontrarla se topa con el “espectro” de Hemingway.
Perugorría será el misterioso “fantasma” del escritor estadounidense y lo acompañarán en el elenco el actor alemán Michael Roll y la cubana Laura Ramos.
“Representa un reto para mí interpretar a un personaje que es parte de la iconografía mundial”, señaló el actor, al resaltar que la “vitalidad y compromiso” del escritor estadounidense marcó a varias generaciones.
“Ya me hubiera gustado a mí vivir nada más un poco de las aventuras y tener las pasiones que vivió Hemingway”, agregó.
www.cubadebate.cu (Con información de EFE)
Perugorría anunció hoy en La Habana que entre sus proyectos para el próximo año está rodar el filme de ficción “El regreso de Hemingway”, pero también planea aparecer en la segunda parte de la cinta cubana “Vídeo de familia” e interpretar a Escobar en un proyecto mexicano.
“Se quiere llevar al cine ‘Memorias de un secuestro’, de Gabriel García Márquez, donde haría de Pablo Escobar”, indicó el actor, quien saltó a la fama al interpretar a un homosexual en la película cubana “Fresa y chocolate” (1994), de Tomás Gutiérrez Alea.
Añadió que en los primeros meses de 2010 estará dedicado en España a la edición y postproducción de “Afinidades”, su primer filme como director, en el que comparte responsabilidades con el actor cubano Vladimir Cruz.
Sobre “El regreso de Hemingway” señaló que se trata de un proyecto del productor alemán Ernesto Loh, que se rodará en La Habana a partir del próximo mes de agosto.
La película, con guión de Loh y del realizador cubano Arturo Soto, estará ambientada en la Cuba actual y contará la historia de un cubano que emigra a Alemania y años después regresa a la isla siguiendo la pista de su esposa, pero en vez de encontrarla se topa con el “espectro” de Hemingway.
Perugorría será el misterioso “fantasma” del escritor estadounidense y lo acompañarán en el elenco el actor alemán Michael Roll y la cubana Laura Ramos.
“Representa un reto para mí interpretar a un personaje que es parte de la iconografía mundial”, señaló el actor, al resaltar que la “vitalidad y compromiso” del escritor estadounidense marcó a varias generaciones.
“Ya me hubiera gustado a mí vivir nada más un poco de las aventuras y tener las pasiones que vivió Hemingway”, agregó.
www.cubadebate.cu (Con información de EFE)
martes, 1 de diciembre de 2009
Jorge Perugorría apadrina un proyecto que acercará Cuba a Navarra
La Habana Management ha organizado ya ciclos de cine, de títeres y exposiciones
El actor, que exhibe su faceta pictórica en la casa de cultura de Burlada, hablará el viernes de "El cuerno de la abundancia"
Ana Oliveira Lizarribar - Miércoles, 25 de Noviembre de 2009
Pamplona. El actor cubano Jorge Perugorría, célebre por sus interpretaciones en Fresa y Chocolate o Lista de espera, está pasando unos días en Navarra para apoyar a un compatriota, Héctor López, Pinillo, responsable de La Habana Management, empresa creada en Pamplona en 2008 que persigue la promoción y comercialización de la cultura original cubana en sus variadas manifestaciones, formatos y productos, así como la prestación de servicios de carácter cultural.
De momento, esta factoría ya ha organizado una exposición de pintura cubana, así como un espectáculo de títeres de hilo, con la compañía Hilos Mágicos, que forma parte de la programación de la Ronda de Otoño del Gobierno de Navarra. Próximamente, López traerá a otra compañía de teatro infantil, esta vez de marionetas de guante, y ya piensa en más actividades para el año 2010. Actividades como el ciclo de cine cubano que se celebró la semana pasada en Villava y en Huarte y que esta semana tiene lugar en Zizur Mayor y en Burlada. Precisamente, es en la casa de cultura de esta última localidad donde actualmente se puede ver la Muestra itinerante de pintura contemporánea cubana, que cuenta con obras de siete artistas, Jorge Perugorría entre ellos. Y es que, el intérprete comparte su trabajo en el cine con su afición a la pintura, lo que le ya le ha llevado a exhibir su obra en varias salas.
"Cuando me llamó Pinillo y me comentó lo que pretendía con este proyecto, enseguida le dije que contara conmigo", apunta el actor, para quien la cultura cubana es mucho más amplia que los ritmos de salsa y las películas que nos llegan aquí. "Sería muy interesante poder traer a los director emergentes, jóvenes, a los que les resulta muy difícil que su cine salga de Cuba", señala. Respecto a su participación en la muestra pictórica, Perugorría explica que él siempre ha pintado, "desde los 11 años", aunque durante un tiempo dejó aparcada la pintura en favor del teatro y del cine. Hasta que, a finales de los 90, la retomó, y en 2001 expuso por primera vez con éxito. "La pintura me permite vivir una experiencia más personal que el cine, que es un trabajo más colectivo", cuenta. Para esta exposición, el polifacético artista ha creado dos cuadros de temática taurina, por aquello de la afición a los toros que hay en esta tierra.
El actor, que exhibe su faceta pictórica en la casa de cultura de Burlada, hablará el viernes de "El cuerno de la abundancia"
Ana Oliveira Lizarribar - Miércoles, 25 de Noviembre de 2009
Pamplona. El actor cubano Jorge Perugorría, célebre por sus interpretaciones en Fresa y Chocolate o Lista de espera, está pasando unos días en Navarra para apoyar a un compatriota, Héctor López, Pinillo, responsable de La Habana Management, empresa creada en Pamplona en 2008 que persigue la promoción y comercialización de la cultura original cubana en sus variadas manifestaciones, formatos y productos, así como la prestación de servicios de carácter cultural.
De momento, esta factoría ya ha organizado una exposición de pintura cubana, así como un espectáculo de títeres de hilo, con la compañía Hilos Mágicos, que forma parte de la programación de la Ronda de Otoño del Gobierno de Navarra. Próximamente, López traerá a otra compañía de teatro infantil, esta vez de marionetas de guante, y ya piensa en más actividades para el año 2010. Actividades como el ciclo de cine cubano que se celebró la semana pasada en Villava y en Huarte y que esta semana tiene lugar en Zizur Mayor y en Burlada. Precisamente, es en la casa de cultura de esta última localidad donde actualmente se puede ver la Muestra itinerante de pintura contemporánea cubana, que cuenta con obras de siete artistas, Jorge Perugorría entre ellos. Y es que, el intérprete comparte su trabajo en el cine con su afición a la pintura, lo que le ya le ha llevado a exhibir su obra en varias salas.
"Cuando me llamó Pinillo y me comentó lo que pretendía con este proyecto, enseguida le dije que contara conmigo", apunta el actor, para quien la cultura cubana es mucho más amplia que los ritmos de salsa y las películas que nos llegan aquí. "Sería muy interesante poder traer a los director emergentes, jóvenes, a los que les resulta muy difícil que su cine salga de Cuba", señala. Respecto a su participación en la muestra pictórica, Perugorría explica que él siempre ha pintado, "desde los 11 años", aunque durante un tiempo dejó aparcada la pintura en favor del teatro y del cine. Hasta que, a finales de los 90, la retomó, y en 2001 expuso por primera vez con éxito. "La pintura me permite vivir una experiencia más personal que el cine, que es un trabajo más colectivo", cuenta. Para esta exposición, el polifacético artista ha creado dos cuadros de temática taurina, por aquello de la afición a los toros que hay en esta tierra.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
El cuerno de la abundancia
Nuevo retrato de la Cuba bloqueada, pero libre de complejos. Fábula deliciosa sobre un sueño común de felicidad levantado a golpes de ingenio y autenticidad. óptica irónica para enfocar realidades de fondo amargo."
Siempre he desconfiado de las bondades del dinero cuando te lo regala un muerto. Quiero decir que me repugnan las herencias si lo que consigue el finado es sembrar discordias entre los parientes afortunados. Y esto se da más veces de la cuenta. Los odios toman cuerpo y voz, los estómagos se santiguan, gratos ante la perspectiva del hambre saciado. Vaya, que somos un asco, capaces de hacer enemigos entre los más allegados.
De herencias y sus delirantes consecuencias nos habla lo último de Juan Carlos Tabío. Acorazado en su habitual claridad narrativa, el director -ya sin su alter ego, el malogrado Tomás Gutiérrez Alea- mete el dedo en los rincones miserables de un pequeño pueblo de Cuba y lo usa para hurgar en el sueño de un grupo de personajes por enriquecerse del modo más imprevisto. Siguiendo las líneas de una fábula social, la historia se ajusta a ese cine rabiosamente honesto, concebido como espejo agridulce de lo real, la humilde traslación en imágenes de humildes esperanzas, frustraciones, deseos y amarguras de toda una comunidad. La emoción, hilo invisible que atraviesa una forma de concebir el cine y la vida, salía a flote en FRESA Y CHOCOLATE (1993), bañaba las calles blancas en GUANTANAMERA (1995), aguardaba el autobús en LISTA DE ESPERA (2000). Historias todas confeccionadas en base a una óptica diáfana y sin dobleces, nutridas hasta reventar con la materia que da forma a nuestra ilusión de espectadores.
Nada me decepciona en esta nueva muestra de intrahistoria nacional. Tabío se marca una trama de flecos propiamente cubanos, aunque el dibujo del racimo humano envuelto en discusiones, encuentros fortuitos, ansias de progresar, termina siendo de lo más cercano. Es el milagroso efecto de un relato hecho desde lo minúsculo, pletórico de sana intención por abrazar ambientes irresistibles, la ternura y la melancolía impulsando el perfil físico y humano ante nuestros ojos. Y no defrauda por ofrecer todo lo que promete -pese a la paradoja del título-, un cuento delicioso sobre el inesperado legado que unirá a un ramaje de familiares dispersos por todo el país en una misma lucha por prosperar. No hay más -ni menos- que la sencillez en el trazo, la perfecta imbricación de las subtramas con el fin de dotar de carnalidad a la más entrañable, sutil y endiabladamente divertida película que pueden encontrarse en cartelera.
Jorge Perugorría retoma el rol que domina, y nos hace sentir a gusto a golpes de nobleza, regalando ejemplo de superación frente a la puta adversidad. Nadie como él para inyectar simpatía y frescura a este currante bonachón dispuesto a hacer todo con tal de encontrar el trozo de felicidad que les corresponde a él y a su familia.
Encabeza él la marea de lugareños ávidos del dinero caído del cielo, dispuestos a dejar atrás los sinsabores de la pobreza. Racheada de aires casi berlangianos, alcanza la historia un amable tono tragicómico donde los apuntes políticos se dejan ver sin que suenen discursivos, no es el panfleto lo que pretende conseguir. Aún así, saltan entre líneas las ácidas críticas al orden cubano actual, produciendo cierto desencanto escuchar alusiones al bloqueo de EE.UU., el uso libre de los móviles o la endémica economía negra, todo ese catálogo de pillerías con que plantar batalla a la vida y seguir a flote.
Ejemplo vivo de optimismo el que nos ofrece un guión sin respiro asentado bajo los pliegues del enredo carente de pretensiones. Todo lo más -no es poco-, acercarnos el reflejo agudo de un mismo sentimiento de superación en un entramado cosido con imágenes naif, desnudas, pudiera creerse que puestas casi al descuido. Pero supongo que, más allá de refinados embalajes, lo esencial, aquéllo que calentará el ánimo y despertará la reflexión, se mima al detalle. Pocas veces puede lograrse con tanto respeto a sus personajes, con tanta pasión y desenfado, brutalmente sincero. Imagino también que el tratado sobre esperanzas truncadas que Tabío ha asumido como sustento dramático de toda su obra vuelve a engordar tras esta entrega. Qué mejor modo de acercarse a los arcenes de nuestra sucia sociedad que acogerse al cálido refugio de la parábola jubilosa y descabellada, a veces genuinamente histriónica. Tal vez sean los resortes de humor desacomplejado las válvulas perfectas por las que ir soltando el peso de una tristeza agazapada, disfrazada de entusiasmo mediante oficio y un profundo conocimiento de nuestras (humanísimas) miserias.
Publicada el 2008-11-11
Más críticas de Tomás Diaz
Siempre he desconfiado de las bondades del dinero cuando te lo regala un muerto. Quiero decir que me repugnan las herencias si lo que consigue el finado es sembrar discordias entre los parientes afortunados. Y esto se da más veces de la cuenta. Los odios toman cuerpo y voz, los estómagos se santiguan, gratos ante la perspectiva del hambre saciado. Vaya, que somos un asco, capaces de hacer enemigos entre los más allegados.
De herencias y sus delirantes consecuencias nos habla lo último de Juan Carlos Tabío. Acorazado en su habitual claridad narrativa, el director -ya sin su alter ego, el malogrado Tomás Gutiérrez Alea- mete el dedo en los rincones miserables de un pequeño pueblo de Cuba y lo usa para hurgar en el sueño de un grupo de personajes por enriquecerse del modo más imprevisto. Siguiendo las líneas de una fábula social, la historia se ajusta a ese cine rabiosamente honesto, concebido como espejo agridulce de lo real, la humilde traslación en imágenes de humildes esperanzas, frustraciones, deseos y amarguras de toda una comunidad. La emoción, hilo invisible que atraviesa una forma de concebir el cine y la vida, salía a flote en FRESA Y CHOCOLATE (1993), bañaba las calles blancas en GUANTANAMERA (1995), aguardaba el autobús en LISTA DE ESPERA (2000). Historias todas confeccionadas en base a una óptica diáfana y sin dobleces, nutridas hasta reventar con la materia que da forma a nuestra ilusión de espectadores.
Nada me decepciona en esta nueva muestra de intrahistoria nacional. Tabío se marca una trama de flecos propiamente cubanos, aunque el dibujo del racimo humano envuelto en discusiones, encuentros fortuitos, ansias de progresar, termina siendo de lo más cercano. Es el milagroso efecto de un relato hecho desde lo minúsculo, pletórico de sana intención por abrazar ambientes irresistibles, la ternura y la melancolía impulsando el perfil físico y humano ante nuestros ojos. Y no defrauda por ofrecer todo lo que promete -pese a la paradoja del título-, un cuento delicioso sobre el inesperado legado que unirá a un ramaje de familiares dispersos por todo el país en una misma lucha por prosperar. No hay más -ni menos- que la sencillez en el trazo, la perfecta imbricación de las subtramas con el fin de dotar de carnalidad a la más entrañable, sutil y endiabladamente divertida película que pueden encontrarse en cartelera.
Jorge Perugorría retoma el rol que domina, y nos hace sentir a gusto a golpes de nobleza, regalando ejemplo de superación frente a la puta adversidad. Nadie como él para inyectar simpatía y frescura a este currante bonachón dispuesto a hacer todo con tal de encontrar el trozo de felicidad que les corresponde a él y a su familia.
Encabeza él la marea de lugareños ávidos del dinero caído del cielo, dispuestos a dejar atrás los sinsabores de la pobreza. Racheada de aires casi berlangianos, alcanza la historia un amable tono tragicómico donde los apuntes políticos se dejan ver sin que suenen discursivos, no es el panfleto lo que pretende conseguir. Aún así, saltan entre líneas las ácidas críticas al orden cubano actual, produciendo cierto desencanto escuchar alusiones al bloqueo de EE.UU., el uso libre de los móviles o la endémica economía negra, todo ese catálogo de pillerías con que plantar batalla a la vida y seguir a flote.
Ejemplo vivo de optimismo el que nos ofrece un guión sin respiro asentado bajo los pliegues del enredo carente de pretensiones. Todo lo más -no es poco-, acercarnos el reflejo agudo de un mismo sentimiento de superación en un entramado cosido con imágenes naif, desnudas, pudiera creerse que puestas casi al descuido. Pero supongo que, más allá de refinados embalajes, lo esencial, aquéllo que calentará el ánimo y despertará la reflexión, se mima al detalle. Pocas veces puede lograrse con tanto respeto a sus personajes, con tanta pasión y desenfado, brutalmente sincero. Imagino también que el tratado sobre esperanzas truncadas que Tabío ha asumido como sustento dramático de toda su obra vuelve a engordar tras esta entrega. Qué mejor modo de acercarse a los arcenes de nuestra sucia sociedad que acogerse al cálido refugio de la parábola jubilosa y descabellada, a veces genuinamente histriónica. Tal vez sean los resortes de humor desacomplejado las válvulas perfectas por las que ir soltando el peso de una tristeza agazapada, disfrazada de entusiasmo mediante oficio y un profundo conocimiento de nuestras (humanísimas) miserias.
Publicada el 2008-11-11
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El cuerno de la abundancia
martes, 29 de septiembre de 2009
Jorge Perugorría y Vladimir Cruz vuelven juntos a la pantalla grande

Los protagonistas del multipremiado filme cubano Fresa y Chocolate se dan la mano para dirigir Afinidades, su primer largometraje de ficción
El dueto de Fresa y Chocolate, Jorge Perugorría y Vladimir Cruz, decidieron apostar por la codirección en la que será su opera prima, Afinidades, una historia que nada tiene que ver con helados, pero que sí mantiene como aquella el interés prendido sobre el ser humano.
Y no es de extrañar que tanto el realizador de Iré Habana como el autor de ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?, luego de haber explorado la tierra del documental y el cortometraje, se den la mano para dirigir su primer largo de ficción ya que, como recuerda el propio Perugorría, ambos se formaron en el cine, guiados por el trabajo conjunto de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío.
No obstante la inquietud por estar detrás de las cámaras y todo el peso que ello conlleva, los noveles directores tampoco pueden renunciar a la oportunidad de actuar juntos en los protagónicos, encarnando a Bruno y a Néstor.
El primero, que será interpretado por Vladimir, es físico teórico y, según el actor, «ve todo lo que acontece a su alrededor a partir de las partículas elementales. Pero el experimento de la vida no le funciona: a pesar de que es capaz de analizar tantos datos y fórmulas, el resultado que esperaba no lo consigue y se le escapan los sentimientos».
Por su parte Néstor es todo lo contrario, y Perugorría deja escapar una amplia sonrisa cuando refiere que su personaje «es un hombre cubano moderno, muy hábil para los negocios y que por tanto ve la vida de un modo más pragmático que su amigo».
Sin embargo, aunque con estos pocos elementos cualquiera podría suponer que la trama evidentemente correrá por las sendas de la comedia, con todos los enredos que pudieran generar estas dos personalidades contrapuestas, la verdad es que el proyecto que se perfila es algo más «serio», y su objetivo primordial es describir «el viaje emocional que pasan estos personajes, que han de cruzar los límites impuestos por la vida, las costumbres…, y entender el precio que esto conlleva. De alguna manera pensamos que se inserta temáticamente en una zona no abordada en el cine cubano, como una ventana que se abre, y que al menos a los personajes les ha de cambiar la vida», explica Perugorría.
Vladimir Cruz confiesa a JR que, según le han dicho los especialistas, se trata de un drama psicológico. Y es que a partir del viaje que realizan Bruno y Néstor con sus parejas, «se va a desarrollar uno paralelo a un nivel más existencial, donde los personajes se encontrarán con toda clase de barreras —intelectuales, sentimentales, ideológicas, sexuales—, porque todas ellas forman parte de la vida misma, así como el modo en que nos enfrentamos a estas».
El argumento de Afinidades halla su origen en la novela Música de cámara, del novelista cubano Reinaldo Montero, cuya «afinidad» por el séptimo arte lo llevó a ser el guionista de filmes como Bajo presión, de Víctor Casaus, y El encanto del regreso, de Emilio Oscar Alcalde.
Pero es Vladimir quien se convence de que en este libro había una película escondida, y se lanza a la escritura del guión, un trabajo creativo que para él comenzó «como un juego» en el 2005, con el corto Civilizado, donde su director Rafael Montesinos, le retó a escribirle la idea tal y como se la había contado.
Más que un sueño de dos
El título de la cinta se escapa de la trama, a manera de un preludio extracinematográfico, para lograr las aproximaciones de buenos amigos. Es por ello que en la conformación del guión no faltaron algunas sugerencias de colegas como Senel Paz (Fresa y chocolate) y Arturo Arango (El cuerno de la abundancia).
«Prácticamente el equipo técnico que nos acompañará conforma una gran familia, asegura Perugorría. Estamos seguros de que nos van a cuidar mucho, porque no solo son grandes profesionales sino que también nos han visto nacer en el medio y nos han acompañado a lo largo de estos años».
Por ejemplo, Derubín Jacomé, quien tendrá a su cargo la dirección artística, fue profesor del Vlado en la Escuela de Arte y lo siguió luego en su debut actoral en el filme de Orlando Rojas Una novia para David.
Otro de los lujos con que contará la película es que la música quedará en manos de Silvio Rodríguez, quien incluirá en ella algunas de sus antológicas melodías que, en palabras de Perugorría, forman parte de «esa otra banda sonora que acompañó la vida de toda una generación como la nuestra». La cantante Omara Portuondo también tendrá una participación especial en la cinta e interpretará un bolero del propio Silvio, Demasiado, que aparece incluido en su disco Segunda cita.
Afinidades, que une la participación del ICAIC y de la productora española HISPAFILM, también dispone de la actriz española Cuca Escribano, que al igual que en el filme Caribe será la pareja de Jorge Perugorría. Por su parte, Gabriela Griffith debutará en el medio interpretando a Marta, la joven que estará junto a Vladimir Cruz en este periplo hasta Guamá.
En esa localidad matancera, donde se encuentra la Laguna del Tesoro, será filmada gran parte de la cinta, cuyo rodaje debe durar alrededor de seis semanas. Las escenas de interiores serán trabajadas en una cabaña que se está acondicionando en el pueblo habanero de Santa Fe. «Lo estamos construyendo con techo para poder filmar incluso si llueve, porque en esta época los ciclones son más frecuentes. Aunque esperamos —confía Perugorría— en que no pase ninguno ni por la película ni por Cuba».
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Cruz y Perugorría regresan al plató
Juntos protagonizaron durante la pasada década su primer largometraje de ficción, Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, y el próximo 28 de septiembre comienzan el rodaje de su primera película, esta vez detrás de las cámaras en los roles de directores.
De izquierda a derecha, Perugorría, la Grifith, la Escribano y Vladimir.
Bajo el título de Afinidades la cinta será producida por Hispafilms y el ICAIC y se filmará en Guamá, en la Laguna del Tesoro de Matanzas y en estudios de Ciudad de la Habana.
Basada en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, el actor Vladimir Cruz comenzó hace algunos años a escribir el guión con la colaboración de Arturo Arango y Senel Paz.
"Aprendimos a hacer cine en una coproducción y como estamos acostumbrados a realizar trabajo en equipo, decidimos lanzarnos juntos en la aventura de la dirección de cine."’, expresó Cruz ayer en conferencia de prensa.
La trama se sustenta en solo cuatro personajes, dos parejas, ellos por supuesto, complementados por la actriz española Cuca Escribano y la recién egresada de la ENA, Gabriela Griffith.
"Todo transcurre en un fin de semana en Guamá, en que estas parejas realizan una especie de viaje emocional donde cruzan ciertos límites y conocen el precio que tienen que pagar por cruzarlos; es una película de emociones, llena de metáforas cotidianas. El viaje que realizan los personajes y sus experiencias son los que más nos identifican ya que tienen que ver con nuestras propias vidas aunque sea a nivel simbólico", declaró Perugorría, quien ha realizado varios documentales como Iré Habana y Santiago y la Virgen en la Fiesta del Fuego.
"La música será especialmente compuesta para la ocasión por Silvio Rodríguez aunque aparecerán canciones viejas que han sido la banda sonora de nuestras vidas y también contaremos con la voz de Omara Portuondo", añadió Cruz.
La dirección de arte será de Derubín Jácome mientras que la de fotografía estará a cargo de Luis Najmías. (C.C.G)
De izquierda a derecha, Perugorría, la Grifith, la Escribano y Vladimir.
Bajo el título de Afinidades la cinta será producida por Hispafilms y el ICAIC y se filmará en Guamá, en la Laguna del Tesoro de Matanzas y en estudios de Ciudad de la Habana.
Basada en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, el actor Vladimir Cruz comenzó hace algunos años a escribir el guión con la colaboración de Arturo Arango y Senel Paz.
"Aprendimos a hacer cine en una coproducción y como estamos acostumbrados a realizar trabajo en equipo, decidimos lanzarnos juntos en la aventura de la dirección de cine."’, expresó Cruz ayer en conferencia de prensa.
La trama se sustenta en solo cuatro personajes, dos parejas, ellos por supuesto, complementados por la actriz española Cuca Escribano y la recién egresada de la ENA, Gabriela Griffith.
"Todo transcurre en un fin de semana en Guamá, en que estas parejas realizan una especie de viaje emocional donde cruzan ciertos límites y conocen el precio que tienen que pagar por cruzarlos; es una película de emociones, llena de metáforas cotidianas. El viaje que realizan los personajes y sus experiencias son los que más nos identifican ya que tienen que ver con nuestras propias vidas aunque sea a nivel simbólico", declaró Perugorría, quien ha realizado varios documentales como Iré Habana y Santiago y la Virgen en la Fiesta del Fuego.
"La música será especialmente compuesta para la ocasión por Silvio Rodríguez aunque aparecerán canciones viejas que han sido la banda sonora de nuestras vidas y también contaremos con la voz de Omara Portuondo", añadió Cruz.
La dirección de arte será de Derubín Jácome mientras que la de fotografía estará a cargo de Luis Najmías. (C.C.G)
miércoles, 16 de septiembre de 2009
Encontré en Cuba lo que otros buscan afuera
Fernando Ravsberg, BBC
La Habana
Jorge Perugorría es el actor cubano más conocido internacionalmente, luego que saltara a la fama por su papel protagónico en la película "Fresa y Chocolate", del director Tomás Gutiérrez Alea (Titón).
Actualmente, se encuentra realizando su primer trabajo como director de un largometraje.El filme, que se está grabando en La Habana y Matanzas, tiene que ver con las aspiraciones, búsquedas y frustraciones de sus compatriotas en la Cuba actual. En el mismo, utiliza dos elementos nuevos de la realidad: el acceso de los cubanos a hoteles y el intercambio sexual de parejas.
Jorge Perugorría nos recibió en su casa, en las afueras de La Habana, y respondió las preguntas de BBC Mundo.
¿En qué trabajas en la actualidad?
Voy a tener por primera vez una experiencia como director, junto con Vladimir Cruz, con quien trabajé en "Fresa y Chocolate". Vladimir ya había dirigido cortos y yo documentales, la mayoría relacionados con la música, pero esta es la primera vez que vamos a hacer un largo de ficción.
¿Cuál es la trama de la película?
Es un guión de Vladimir, adaptación de la novela "Música de cámara" de Reinaldo Montero. El guión se llama "Afinidades" y será producida por Antonio Gijón y Hispafilms, que es una productora española en coproducción con el Instituto de Cine de Cuba (ICAIC).
¿Qué escuela te han dejado directores como Titón o Humberto Solá?
Para mí está muy presente haber trabajado en las dos últimas películas de Titón y en las dos últimas de Solá, ha sido un gran privilegio. Me han dejado la experiencia de cómo hacemos el cine en Cuba. En el método de trabajo, hay cosas que coinciden en todos ellos, por ejemplo tenemos la suerte de poder hacer un intenso trabajo de mesa en la pre filmación. Fuera de Cuba, los tiempos de los actores son más limitados.
¿Hasta qué punto la muerte de Titón y de Solá ha afectado al cine cubano?
Han sido una gran pérdida, pero ellos han dejado una huella, una cinematografía que sigue siendo un camino para los jóvenes que quieran hacer cine. Hay ahora mismo un movimiento muy fuerte de jóvenes creadores y otros no tan jóvenes, como Fernando Pérez y Juan Carlos Tabío, directores sólidos y con una obra hecha.
¿Qué tanto golpea al cine la crisis económica de Cuba?
Es un momento difícil para el país y el cine es caro. Sin embargo, cada vez las personas tienen más acceso a medios digitales de bajo costo con los que se pueden contar historias. Es el camino que han tomado los más jóvenes, hay un movimiento importante que se ve en la Muestra de Cine Joven Cubano, donde usan esas tecnologías, nadie cobra y editan en computadoras personales.
¿Hay limitantes de orden político para hacer cine en Cuba?
Las limitantes existen en todas partes. Estos jóvenes de que te hablaba tienen menos limitantes porque no están sometidos a la presión de productoras ni instituciones, ellos tienen menos recursos pero más libertades.
De todas formas, todos los grandes maestros cubanos hicieron el cine que quisieron dentro de instituciones cubanas. Hay bastante espacio para crear y contar historias, nuestro problema fundamental no es la censura sino lo económico.
Con esos problemas económicos, ¿por qué te quedaste en Cuba?
Es que yo encontré en Cuba lo que mucha gente sale a buscar fuera, que es poder vivir de mi trabajo. Yo sigo vinculado al cine cubano y ahí he tenido las mayores felicidades de mi vida, aunque trabajo también con el cine latinoamericano, con el europeo y en particular con España.
El tema Estados Unidos fue una decisión mía desde "Fresa y Chocolate", tenía que escoger entre hacer películas en Hollywood o vivir en Cuba y escogí bien, porque seguí haciendo cine. Era imposible compaginar las dos cosas como lo es también para muchos directores norteamericanos que quisieran contar con nuestras locaciones y nuestros actores.
¿Cuáles son esas felicidades que te ha dado el cine cubano?
La primera es "Fresa y Chocolate", esta película me abrió las puertas de otras cinematografías, cosa que jamás me había pasado por la cabeza. Además, es el personaje más maravilloso que yo haya interpretado. A pesar de haber hecho 40 películas, en la vida uno tiene pocas oportunidades de hacer películas que trasciendan con esa magia.
Los cineastas pretenden participar del debate social y político?
Yo creo que sí, como ser humano, como cubano y como artista tenemos que estar en medio de esa tormenta de ideas y aportar nuestro punto de vista. Eso lo hemos aprendido desde Titón, hacer un cine que incida sobre la realidad, que reflexione. Una película no cambia un país pero sí hacemos pensar a la gente, eso es lo que el espectador cubano espera de nosotros. Es una complicidad que nace porque en el cine hemos tenido más espacio de libertad que en la prensa plana o en la televisión. Los demás medios no han cumplido su función y el cine ha tomado ese papel.
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Entrevistas
viernes, 11 de septiembre de 2009
Dúo de Fresa y Chocolate dirigirá y actuará en nueva película
Marcelo Aparicio/AFP
Los actores cubanos Vladimir Cruz y Jorge Perugorría, conocidos por su interpretación en Fresa y Chocolate, dirigirán y actuarán juntos por primera vez en Afinidades, filme en el que ya trabajan y que comenzará a rodarse el mes próximo, se supo el domingo.
Los dos actores cubanos están siendo protagonistas en la XV Mostra de Cine Latinoamericano de Catalunya, que se celebra hasta el sábado en Lleida (noreste): Perugorría recibió el Premio de Honor del certamen junto con la española Angela Molina y Cruz fue el encargado de presentar en castellano la nueva edición del festival, el viernes pasado, noche de la inauguración.
"Afinidades --una adaptación de una novela del escritor cubano Reynaldo Montero-- aborda la historia de dos parejas que viven experiencias al borde del límite'', explicó Perugorría a la AFP.
"Vladi y yo somos hijos de la coproducción. 'Fresa y Chocolate' estuvo codirigida por dos realizadores y tenemos experiencia en trabajar en común y esto nos hace mucha ilusión'', añadió Perugorría, que empezó a los 17 años a actuar en teatro, que a los 22 combinó teatro y televisión y que en 1993 interpreta junto a Cruz la película que los hizo famosos.
Por su parte, Cruz, autor del guión de la próxima película, tampoco se explaya mucho sobre los detalles del filme que significará el debut de ambos cubanos en la dirección conjunta. "Es un reto profesional para nosotros'', aseguró después de recordar que hicieron con Perugorría cinco películas juntos.
"Afinidades'' profundiza en la relación de las dos parejas en una historia "en la que los protagonistas intentan permanentemente pasar los límites'', añadió Perugorría.
"Si tuviera que definirlo lo presentaría como un drama psicológico'', aunque confesó con humor que un amigo suyo que es crítico le había dicho que "era una historia que podría estar entre Bergman y una novela pornográfica''.
"Mantendremos el espíritu de 'Fresa y Chocolate' en esta película nueva, en el sentido que también habrá mucho sentido de equipo'', dijo Cruz. Perugorría añadió con un tono de cierta satisfacción: "Ya hemos compartido muchas cosas juntos''.
"La misma palabra afinidades no se entiende en otra cosa que no sea afín'', explicó el 'guionista' Cruz, para quien la película "es una metáfora de la Cuba actual''.
Cuba "también se está transformando a nivel humano'' porque "se está acercando a unos límites que la hacen transformar en otra cosa'', añadió Cruz quien admitió ser optimista respecto al futuro de su país porque "no tenemos otra opción''.
"Hay que ser optimista para que las cosas salgan bien'' concluyó.
Fresa y Chocolate --codirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío-- fue estrenada en 1993. El filme trata de tres personajes que mantienen una intensa y conmovedora relación de amistad, en medio de prejuicios e incomprensiones sobre la homosexualidad en Cuba.
Los actores cubanos Vladimir Cruz y Jorge Perugorría, conocidos por su interpretación en Fresa y Chocolate, dirigirán y actuarán juntos por primera vez en Afinidades, filme en el que ya trabajan y que comenzará a rodarse el mes próximo, se supo el domingo.
Los dos actores cubanos están siendo protagonistas en la XV Mostra de Cine Latinoamericano de Catalunya, que se celebra hasta el sábado en Lleida (noreste): Perugorría recibió el Premio de Honor del certamen junto con la española Angela Molina y Cruz fue el encargado de presentar en castellano la nueva edición del festival, el viernes pasado, noche de la inauguración.
"Afinidades --una adaptación de una novela del escritor cubano Reynaldo Montero-- aborda la historia de dos parejas que viven experiencias al borde del límite'', explicó Perugorría a la AFP.
"Vladi y yo somos hijos de la coproducción. 'Fresa y Chocolate' estuvo codirigida por dos realizadores y tenemos experiencia en trabajar en común y esto nos hace mucha ilusión'', añadió Perugorría, que empezó a los 17 años a actuar en teatro, que a los 22 combinó teatro y televisión y que en 1993 interpreta junto a Cruz la película que los hizo famosos.
Por su parte, Cruz, autor del guión de la próxima película, tampoco se explaya mucho sobre los detalles del filme que significará el debut de ambos cubanos en la dirección conjunta. "Es un reto profesional para nosotros'', aseguró después de recordar que hicieron con Perugorría cinco películas juntos.
"Afinidades'' profundiza en la relación de las dos parejas en una historia "en la que los protagonistas intentan permanentemente pasar los límites'', añadió Perugorría.
"Si tuviera que definirlo lo presentaría como un drama psicológico'', aunque confesó con humor que un amigo suyo que es crítico le había dicho que "era una historia que podría estar entre Bergman y una novela pornográfica''.
"Mantendremos el espíritu de 'Fresa y Chocolate' en esta película nueva, en el sentido que también habrá mucho sentido de equipo'', dijo Cruz. Perugorría añadió con un tono de cierta satisfacción: "Ya hemos compartido muchas cosas juntos''.
"La misma palabra afinidades no se entiende en otra cosa que no sea afín'', explicó el 'guionista' Cruz, para quien la película "es una metáfora de la Cuba actual''.
Cuba "también se está transformando a nivel humano'' porque "se está acercando a unos límites que la hacen transformar en otra cosa'', añadió Cruz quien admitió ser optimista respecto al futuro de su país porque "no tenemos otra opción''.
"Hay que ser optimista para que las cosas salgan bien'' concluyó.
Fresa y Chocolate --codirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío-- fue estrenada en 1993. El filme trata de tres personajes que mantienen una intensa y conmovedora relación de amistad, en medio de prejuicios e incomprensiones sobre la homosexualidad en Cuba.
sábado, 29 de agosto de 2009
Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo
Jorge Perugorría es probablemente uno de los actores cubanos más reconocidos fuera de nuestras fronteras. Para los nacidos en la Isla es el Diego de Fresa y Chocolate, pero su interpretación del ciego en Lista de Espera o su protagónico en El cuerno de la abundancia constituyen personajes memorables en la historiografía del cine nacional. Su filmografía también es abundante en proyectos trascendentes con directores extranjeros: Che, el argentino, y Guerrilla, cuentan entre los más recientes. Acostumbrado a rodar en diversos escenarios fuera de Cuba, Perugorría comenta para La Jiribilla lo que puede significar en nuestro país en términos de intercambios culturales “siempre enriquecedores”, el anunciado concierto del proyecto Paz sin Fronteras en La Habana el próximo 20 de septiembre.
Por estos días es noticia el concierto que Juanes planea ofrecer en La Habana, en el cual participarán representantes de diversas tendencias y géneros musicales. Para un actor como Jorge Perugorría, acostumbrado a rodar con directores y colegas de diferentes países, ¿qué trascendencia pueden tener los intercambios entre las diferentes culturas?
Los intercambios culturales son siempre enriquecedores tanto para el público, como para el creador, este concierto que ofrecerá Juanes y sus invitados en La Habana será un regalo para los seguidores de su música que van a poder disfrutar de su arte en vivo.
El concierto, que forma parte del proyecto Paz sin Fronteras, ha levantado revuelo y acciones intimidatorias contra el músico colombiano en los grupos de ultraderecha de Miami. ¿Qué opinión merecen estos hechos de romper discos y amenazar de muerte a hombres del arte y la cultura? ¿Por qué puede molestar tanto un evento en favor de la Paz?
Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo. Esta actitud de intolerancia es reprochable en Miami o dondequiera que ocurra, romper discos y amenazar de muerte a un artista, desacredita y pone en ridículo una vez más ante el mundo, al sector más extremista y oportunista del exilio cubano.
Aún no se han apagado los ecos de las tres películas en las que más recientemente ha participado (El cuerno de la abundancia, Che, el argentino y Guerrilla) y ya Jorge Perugorría anda inmerso en una nueva filmación. ¿En qué consiste el nuevo rol y cuándo lo podremos ver nuevamente en pantalla?
A finales de septiembre comienzo a rodar junto a Vladimir Cruz, Afinidades, un guión escrito por él, basado en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, vamos a codirigir y actuar, será nuestro primer largometraje como directores y esperamos estrenarlo en 2010.
Luego de la partida de Humberto Solás, fundador del Festival del Cine Pobre, usted es una de las personas que ha luchado por la permanencia de este espacio, ¿cuáles son los pronósticos para la edición del próximo año?
Los pronósticos son que el Festival siga creciendo y que siga recibiendo el apoyo de todos los creadores cubanos como lo han hecho hasta ahora inspirados por Humberto y por el cariño del público de Gibara.
En el 2008, luego del paso de un ciclón tropical por Gibara, donde se realiza cada año el Festival del Cine Pobre, usted convocó a los artistas plásticos a enviar obras para realizar una subasta y brindar las ganancias a la reconstrucción de la ciudad, ¿cómo percibe Perugorría el compromiso del artista con la realidad que lo circunda?
Veo el arte de la creación como un acto de sinceridad y en ese sentido el compromiso primero es con uno mismo, si uno está comprometido con uno mismo como individuo, el resultado ya tiene una implicación social donde lo más importante es la honestidad ante la realidad que lo circunda.
Por estos días es noticia el concierto que Juanes planea ofrecer en La Habana, en el cual participarán representantes de diversas tendencias y géneros musicales. Para un actor como Jorge Perugorría, acostumbrado a rodar con directores y colegas de diferentes países, ¿qué trascendencia pueden tener los intercambios entre las diferentes culturas?
Los intercambios culturales son siempre enriquecedores tanto para el público, como para el creador, este concierto que ofrecerá Juanes y sus invitados en La Habana será un regalo para los seguidores de su música que van a poder disfrutar de su arte en vivo.
El concierto, que forma parte del proyecto Paz sin Fronteras, ha levantado revuelo y acciones intimidatorias contra el músico colombiano en los grupos de ultraderecha de Miami. ¿Qué opinión merecen estos hechos de romper discos y amenazar de muerte a hombres del arte y la cultura? ¿Por qué puede molestar tanto un evento en favor de la Paz?
Que un concierto a favor de la paz despierte tanta guerra por la sencilla razón de que se celebre en Cuba, es totalmente absurdo. Esta actitud de intolerancia es reprochable en Miami o dondequiera que ocurra, romper discos y amenazar de muerte a un artista, desacredita y pone en ridículo una vez más ante el mundo, al sector más extremista y oportunista del exilio cubano.
Aún no se han apagado los ecos de las tres películas en las que más recientemente ha participado (El cuerno de la abundancia, Che, el argentino y Guerrilla) y ya Jorge Perugorría anda inmerso en una nueva filmación. ¿En qué consiste el nuevo rol y cuándo lo podremos ver nuevamente en pantalla?
A finales de septiembre comienzo a rodar junto a Vladimir Cruz, Afinidades, un guión escrito por él, basado en la novela Música de cámara, de Reinaldo Montero, vamos a codirigir y actuar, será nuestro primer largometraje como directores y esperamos estrenarlo en 2010.
Luego de la partida de Humberto Solás, fundador del Festival del Cine Pobre, usted es una de las personas que ha luchado por la permanencia de este espacio, ¿cuáles son los pronósticos para la edición del próximo año?
Los pronósticos son que el Festival siga creciendo y que siga recibiendo el apoyo de todos los creadores cubanos como lo han hecho hasta ahora inspirados por Humberto y por el cariño del público de Gibara.
En el 2008, luego del paso de un ciclón tropical por Gibara, donde se realiza cada año el Festival del Cine Pobre, usted convocó a los artistas plásticos a enviar obras para realizar una subasta y brindar las ganancias a la reconstrucción de la ciudad, ¿cómo percibe Perugorría el compromiso del artista con la realidad que lo circunda?
Veo el arte de la creación como un acto de sinceridad y en ese sentido el compromiso primero es con uno mismo, si uno está comprometido con uno mismo como individuo, el resultado ya tiene una implicación social donde lo más importante es la honestidad ante la realidad que lo circunda.
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