Jorge
Perugorría se prepara para su próximo reto como actor, se trata de “LA PARED DE
LAS PALABRAS”, una película escrita por Zuzel Monné, bajo la dirección de
Fernando Pérez, se comenzará a rodar a finales de abril en La Habana
lunes, 27 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
“Ahora los jóvenes tienen más espacios para hacer cine”
CULTURA › JORGE PERUGORRÍA HABLA DE CINE, TELEVISIÓN Y LA
ACTUALIDAD CUBANA
El protagonista de Fresa y chocolate presenta una serie de
TV que estrenará en marzo, junto a Natalia Oreiro, donde prima el humor negro.
Y a raíz de su compromiso con el cine cubano reflexiona sobre la realidad de la
isla y su apertura cultural.
Por Oscar Ranzani
“Hay mucha gente que necesita amor, gente que necesita
reconocimiento y hay gente que necesita morirse. Y esa gente es la que atiende
Lynch en su funeraria.” La frase jocosa y, a la vez macabra, la pronuncia el
actor más famoso de Cuba, Jorge Perugorría –el coprotagonista de Fresa y
chocolate–, para definir a su personaje, Jerónimo Lynch, el empresario que
representará en la serie Lynch que la señal televisiva Moviecity estrenará en
marzo.
Pichi Perugorría compone al dueño de la funeraria El Descanso Eterno que
se dedica al, “negocio” de armar muertes y entierros falsos para personas en
problemas que necesitan tener una nueva identidad. “Es un hombre común que, de
pronto, por la circunstancia en la que se encuentra con su familia y su
funeraria, entra en este `negocio’, pero es alguien que se levanta todos los
días a la misma hora, se viste igual que cualquiera, come lo mismo que
cualquier otro”, justifica el actor a su personaje. Tras catorce años de haber
sido abandonado por Isabel (Natalia Oreiro), su mujer, Lynch se reencuentra con
ella cuando acude a la funeraria, herida y asustada y con la necesidad de
cambiar su identidad, pidiendo “muerte” y “resurrección”. Pero las cosas no
serán tan fáciles, especialmente porque Isabel no sólo abandonó a Jerónimo
Lynch sino también al hijo de la pareja que, por ese entonces, era un bebé.
“Después de haber sido abandonado por Isabel, Lynch ha
asumido el rol de padre soltero”, comenta Perugorría. “Lleva varios años con su
hijo hasta que ella aparece. Durante todo este tiempo, el paradero de su esposa
fue realmente un misterio. Y él ha dedicado su vida a criar a su hijo tratando
de darle una buena educación. Y esa sobreprotección que ejerce Lynch sobre su
hijo incluso ha creado una rebeldía en el propio niño. Hasta el momento en que
regresa Isabel, quien le propone la solución a los problemas económicos que él
tiene en la funeraria. Y a él no le queda más remedio que aceptar. Y termina
dedicándose a este ‘negocio’”, agrega Perugorría.
¿Es una serie donde prevalece el humor negro a partir de
situaciones macabras?
Sí, la serie tiene un tono de humor negro. Incluso, hasta
de sátira por momentos. Y también tiene momentos surrealistas por el negocio en
el que está involucrada esta gente.
¿Cómo fue el trabajo con Natalia Oreiro?
Natalia es una actriz maravillosa. Fue un honor poder
trabajar con ella. Es una actriz de mucha experiencia, con mucha fuerza y con
un sentido muy particular para la comedia. Le imprime al personaje que
interpreta todas esas características que menciono. Y sobre todo, en los
momentos de comedia realmente está divina.
¿Cómo se sintió volviendo a trabajar en televisión?
Hacía dieciocho años que yo no regresaba a la televisión,
pero las cosas han cambiado mucho. Tanto por la calidad de los guiones como por
la calidad a nivel técnico de los equipos de profesionales que ha aumentado
mucho. Esta serie está hecha con una calidad como si se estuviera haciendo
cine.
Usted ha construido también una carrera cruzando las
fronteras de Cuba como, por ejemplo, el caso de España. ¿Qué lo motiva a seguir
actuando en su país? ¿Tiene que ver con sus principios y su compromiso con su
tierra?
Tiene que ver con un poco de todo eso. Yo sigo vinculado
con el cine cubano fundamentalmente, aunque estos años he trabajando en
Latinoamérica y en España particularmente. Pero nunca he perdido mi vínculo con
el cine cubano y, de hecho, sigo viviendo y trabajando en mi país.
¿El cine cubano es el que más disfruta para trabajar?
Sí, porque en el caso nuestro es un cine que tiene una
mirada y un compromiso con la realidad cubana. Y entonces eso también me
compromete a mí. Y uno siente que no sólo está haciendo películas para
disfrutar sino también se siente con la responsabilidad de estar diciendo algo
que la gente necesita oír.
En la última edición del Festival de La Habana se estrenó
Juan de los muertos, dirigida por Alejandro Brugués que, si bien se presenta
como “la primera película cubana de zombies”, tiene una fuerte carga de crítica
social. La impresión que se lleva un extranjero es que en el cine cubano hay
espacio para la libertad y la crítica social, algo que contrarresta los
constantes ataques de la derecha a este aspecto.
¿Usted cómo lo observa?
Desde siempre el cine cubano ha tenido esa libertad de
pensamiento. Ha sido un cine comprometido con la realidad y ha tenido una
mirada crítica hacia la realidad. Y Juan de los muertos es una continuación con
gente más joven. Es una película de género que la hace muy particular dentro
del cine cubano, sobre todo por el tema de los zombies. Pero mantiene esa
mirada hacia la realidad. Y yo creo que es una continuidad.
¿Cree que el cine cubano está subestimado en el exterior?
Pienso que a partir de Fresa y chocolate se rompió un poco
esa imagen que se tenía del cine cubano. La gente decía: “¿Pero ustedes
hicieron esa película en Cuba? ¿Y en Cuba se puede hacer un cine así, que hable
de cosas tan profundas como la tolerancia, el respeto a la diferencia?”. A
mucha gente le parecía imposible y no sabía que el propio Tomás Gutiérrez Alea
–que fue uno de los directores de Fresa y chocolate–, en los años ’60 había
hecho Muerte de un burócrata, que era una película sobre la burocracia. También
hizo Memorias del subdesarollo. El cine cubano ha tenido esa continuidad desde
un principio. Y para nosotros fue una sorpresa que la gente lo haya descubierto
al final.
Visto a la distancia, entonces, Fresa y chocolate le
permitió al cine cubano adquirir mayor proyección internacional, ¿no?
Sin duda. Fue la película que comenzó esa proyección
internacional. Hasta ese momento, el cine cubano se quedaba solamente en los
festivales o en Semanas de Cine de arte. Y Fresa y chocolate fue la primera
película que tuvo un estreno comercial en todas partes del mundo.
Y también abrió el debate sobre la homosexualidad en
Cuba...
De alguna manera, yo creo que ha contribuido al respeto a
la diferencia. Hoy en día, es una película que marcó un cambio en ese sentido.
Y no lo pienso sólo por el tema de los homosexuales, sino que también es un
canto a la tolerancia de todos los que son diferentes.
¿El compromiso con la realidad que han tenido grandes
maestros como Gutiérrez Alea, Humberto Solás, Juan Carlos Tabío y Fernando
Pérez se mantiene vigente en las nuevas generaciones de cineastas?
Sí, ese camino está bien trazado. Ahora los jóvenes tienen
otras maneras, muchos más espacios para hacer, incluso, cine de género. Pero
siempre va a estar marcado ese compromiso con la realidad cubana.
Siendo un actor era de suponer que como cineasta le
interesaría la ficción antes que nada, pero, ¿por qué comenzó con el
documental?
Soy un gran admirador de la música cubana. Entonces, lo
primero que hice fue un documental titulado Habana abierta, sobre el tema del
regreso a Cuba de un grupo de cantautores de nuestro país que se había ido. Y
así empecé a comprometerme. Después hice un documental sobre José María Vitier,
que hizo la música de Fresa y chocolate. Se tituló Iré Habana y fue un trabajo
sobre un disco que tiene ese mismo nombre. Y así, poco a poco me fui vinculando
con el tema de la dirección del documental por el amor a la música, hasta que
llegó el momento de pasar a la ficción detrás de cámaras.
¿Cómo fue debutar en la dirección de ficción en 2010 con
Afinidades, junto a Vladimir Cruz, su compañero en Fresa y chocolate? ¿Y qué
influencia tuvo de los directores con los que trabajó?
Fue muy interesante porque los dos queríamos dirigir.
Vladimir tenía una historia y nos unimos para poder conseguir un presupuesto
entre los dos. Y pensamos que como los dos habíamos nacido en una codirección
(Fresa y chocolate fue dirigida por Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío)
sabíamos cómo se podía hacer eso.
¿Qué facilidades tuvo como cineasta al ser actor?
Fundamentalmente, el trabajo con los actores. Lo más
importante del cine que hacemos nosotros son las historias que contamos. Y para
que una historia sea creíble lo más importante es el trabajo de los actores. Y
ahí es donde más experiencia tenemos nosotros.
¿Cómo es hacer cine en Cuba actualmente?
Ahora mismo hay un movimiento de gente joven que está
haciendo sobre todo documentales y videoclips. Con todo el tema de lo digital y
las nuevas tecnologías la gente tiene muchas más posibilidades de hacer cine
independiente que antes, cuando para hacer cine tenías que ser parte de una
industria, depender de la clasificación de esa industria del ICAIC. Ahora, no.
Los jóvenes se reúnen, hacen proyectos independientes digitales, editan en sus
casas. Y eso ha dado mucha libertad y muchas posibilidades de que la gente
trabaje. El futuro del cine cubano es toda esta gente joven que de manera
independiente se está acercando.
Si se tiene en cuenta
que una entrada de cine tiene un costo bajísimo en Cuba y eso hace imposible
recaudar lo que se invierte en una película, ¿cómo es el acceso a la
coproducción en la actualidad?
Las entradas valen dos pesos cubanos que no son ni dos
centavos de dólar. Entonces, el Estado subvenciona los cines y la producción
nacional. O sea, de las coproducciones y de los servicios que da a producciones
francesas, italianas o españolas que van a rodar a Cuba, es un poco de donde
sale el dinero para mantener toda su infraestructura y el nivel que tiene como
industria.
Algo que llama la
atención a los extranjeros es la pasión que el público cubano tiene cuando se
estrena una película nacional en su país. Incluso, en las colas que se forman
para entrar a los cines durante el Festival de La Habana hay tremendos
tumultos. Es un fenómeno que sólo puede compararse con lo que puede despertar
un recital masivo de rock o un importante partido de fútbol en la Argentina. ¿A
qué se debe esa pasión y desborde por entrar a una sala de cine a ver una
película cubana?
Para nosotros es como parte del amor que le tenemos a la
propia profesión porque se crea un compromiso con el espectador por esa pasión
que ellos tienen por nuestro cine. Y yo pienso que es porque encuentran en la
película el reflejo de sus propias vidas, con sus contradicciones, sus dudas. Y
muchas veces encuentran en el cine la reflexión profunda sobre los problemas
que no encuentran en otros medios masivos como la televisión, la radio,
etcétera. Y en el cine encuentran esa mirada con complejidades de sus propias
vidas.
¿Por qué cree que a
la hora de reflejar la realidad de la isla algunos medios de comunicación
extranjeros focalizan en los temas políticos y no le dan lugar a la riqueza
cultural de Cuba?
Realmente la prensa es, a veces, un poco manipuladora en ese
sentido porque la realidad cubana es mucho más compleja. Si tú quieres ver una
Cuba donde lo político sea el centro y el protagonista de todo, te pierdes la
diversidad, los diferentes matices, la riqueza de nuestra cultura, el deporte y
su gente. Se centraliza todo en el tema político y para nosotros es una pena
porque se da una imagen esquemática de la realidad cubana.
Usted también pinta.
¿Qué le permite expresar la plástica que no puede con el cine?
El cine es un arte colectivo y se necesitan recursos,
medios. Y siempre digo que en la pintura he encontrado la libertad que no tengo
en el cine porque es mucho más personal. En ese sentido, es donde está la gran
diferencia.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
Jorge Perugorría, inauguró su exposición de pinturas “POR DÓNDE LE ENTRA EL AGUA AL COCO”
El
7 de diciembre, Jorge Perugorría, inauguró en La Habana, su exposición de
pinturas “POR DÓNDE LE ENTRA EL AGUA AL COCO”, en el
restaurante La Galería, situado en 19 y 12, en el Vedado. Un total de
quince piezas, de mediano y gran formato, realizadas con la técnica de
óleo sobre lienzo, y una serie de bocetos complementarios a la serie
componen la selección.
Bajo el título de ¿Por dónde le entra el agua al coco? el artista expone sus más recientes creaciones, realizadas especialmente para este exposición. Su discurso, peculiar e identitario, cubano y universal al unísono, funciona como una extensión de sí mismo y de su obra en otras manifestaciones. Sus piezas, pertrechos de símbolos e íconos referenciales y alegorías a nuestra cubanía y religiosidad, invitan a disímiles viajes e indagaciones sobre la existencia humana y las problemáticas sociales contemporáneas. En esta muestra, el conflicto que plantean las obras que la integran nos convida, desde la perspectiva y discurso propio del creador, a descifrar la encrucijada existencial del individuo: ser o no ser, extrapolando a Shakespeare a nuestra cotidianidad. Asimismo, expresan otras complejidades de la aventura y el desafío de existir.
Bajo el título de ¿Por dónde le entra el agua al coco? el artista expone sus más recientes creaciones, realizadas especialmente para este exposición. Su discurso, peculiar e identitario, cubano y universal al unísono, funciona como una extensión de sí mismo y de su obra en otras manifestaciones. Sus piezas, pertrechos de símbolos e íconos referenciales y alegorías a nuestra cubanía y religiosidad, invitan a disímiles viajes e indagaciones sobre la existencia humana y las problemáticas sociales contemporáneas. En esta muestra, el conflicto que plantean las obras que la integran nos convida, desde la perspectiva y discurso propio del creador, a descifrar la encrucijada existencial del individuo: ser o no ser, extrapolando a Shakespeare a nuestra cotidianidad. Asimismo, expresan otras complejidades de la aventura y el desafío de existir.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011
Perugorria estrenará su documental "La más cosa más hermosa del mundo"
En el marco del 33 Festival Internacional del Nuevo Cine
Latinoamericano de La Habana, en la sección "Hecho en Cuba", Jorge Perugorria (director y guionista) estrenará su documental "La más cosa
más hermosa del mundo", sobre la primera población fundada en Cuba por
los colonizadores, "Villa Baracoa", en el noreste de isla y de cuya
fundación por el español Diego Velázquez se cumplen ahora 500 años. El documental de 32 minutos de duración.
Es un sitio muy particular "con unos paisajes hermosísimos" -afirma-, "pero siempre se ha dicho de Baracoa 'la Cenicienta', por su difícil acceso y porque parece que se ha detenido en el tiempo en ella. De hecho, la expresión de Colón al verla: 'La cosa más hermosa del mundo' es la que le di como título".
"Cuando fui a rodar el documental -concluye- me encontré que\'la cosa más hermosa del mundo' era no sólo paisaje, sino también su gente muy sencilla y muy humilde, pero que ha aprendido algo que es una lección para todos los europeos, que es vivir en armonía con la naturaleza".
Es un sitio muy particular "con unos paisajes hermosísimos" -afirma-, "pero siempre se ha dicho de Baracoa 'la Cenicienta', por su difícil acceso y porque parece que se ha detenido en el tiempo en ella. De hecho, la expresión de Colón al verla: 'La cosa más hermosa del mundo' es la que le di como título".
"Cuando fui a rodar el documental -concluye- me encontré que\'la cosa más hermosa del mundo' era no sólo paisaje, sino también su gente muy sencilla y muy humilde, pero que ha aprendido algo que es una lección para todos los europeos, que es vivir en armonía con la naturaleza".
El Arte de Expresar. CasaAmerica en Madrid
Un breve recorrido por su carrera. Sus experiencias como actor, director y artista plástico. Estas profesiones aparentemente tan diversas, tienen para él las mismas motivaciones: el arte como medio de expresión. Cómo fue encontrando a través de su trabajo como actor, otros caminos que lo han llevado a ponerse detrás de la cámara o frente a lienzo en blanco.

Temas: "El arte de expresar" por Jorge Perugorría - Parte 1
Temas: "El arte de expresar" por Jorge Perugorría - Parte 2
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miércoles, 26 de octubre de 2011
En Cuba el arte sí tiene libertad, no como la prensa
DIARIO EL PAIS: ENTREVISTA: ALMUERZO CON... JORGE PERUGORRÍA
Hace algo más de 17 años, Jorge Perugorría llegó a Madrid, en un domingo de abril, soleado pero helador. El actor cubano, en mangas de camisa, no estaba preparado para defenderse del frío. Venía directamente de La Habana para presentar su primer trabajo en el cine, Fresa y chocolate, esa estremecedora película de Tomás Gutiérrez Alea sobre la amistad, la tolerancia, el amor y la libertad en un clima de terrible opresión. "Correré la suerte de todos los cubanos", dijo en aquella ocasión el joven Perugorría, al que Fresa y chocolate cambió su vida para siempre. Hoy llega a Madrid de nuevo, con una popularidad y una experiencia a sus espaldas, más de 50 películas y una incipiente carrera como director. Su destino ha sido diferente al de muchos cubanos por una sencilla razón que él mismo reconoce: "He tenido la suerte de encontrar en Cuba lo que la gente sale a buscar fuera: vivir de su trabajo. En Cuba, el cine y el resto de las artes gozan de una libertad y una complicidad con el público que no tienen ni la televisión ni la prensa".Su pasión por la carne a la brasa y las patatas fritas le ha llevado a elegir este restaurante argentino, en el que se deleita en todos sus viajes madrileños. Ni mira la carta y elige el menú de acuerdo con el solícito jefe de sala, que conoce bien los gustos del actor.
Perugorría, padre de cuatro hijos varones cuyas fotografías enseña orgulloso, participa en la película Boleto al paraíso, una desgarradora historia basada en hechos reales en la Cuba de 1993, cuando la caída de la Unión Soviética condujo a la desesperación a muchos jóvenes amantes de la música. El intérprete todavía se revuelve en la silla cuando recuerda aquellos hechos. "Hubo jóvenes que se sometieron a contagiarse con el virus del sida porque sabían que serían trasladados a una clínica donde tendrían comida gratis y ropa limpia". Boleto al paraíso, dirigida por Gerardo Chijona -se estrena el próximo viernes-, es la película que opta en los Goya al premio al mejor filme latinoamericano.
No rechaza Perugorría hablar de política cubana y, aunque defiende como absolutamente necesarios cambios profundos en su país, que incluyen por supuesto la libertad de prensa y el acceso a Internet, no deja de criticar la política de bloqueo de Estados Unidos. "Cuba va a cambiar por la voluntad de los cubanos, no hay otro camino, no tenemos más remedio, pero nunca lo hará por imposición de otros. La política estadounidense es del siglo pasado y eso también tiene que cambiar, porque no ha contribuido a traer la libertad a la isla. La revolución fue producto de una juventud con ganas de cambio, no se puede negar la historia de 50 años, pero ahora hay que renovarse y reinventarse".
Ha conseguido terminar con la carne, pero no con las patatas, pensando en los kilos. Por eso también rechaza todos los suculentos postres cremosos que ofrecen en el restaurante. Lo que acepta y de buen grado es un chupito de vodka. "Yo lo que soy es un currante. El arte es trabajo, es el resultado de esfuerzos y constancias".
Terminada la comida, se acerca su mujer, que ha almorzado en una mesa cercana. "Qué frío tengo", le dice. "Eso es por estar tan alejada de mí", le contesta Perugorría con una tierna sonrisa.
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Cuba/arte/tiene/libertad/prensa/elpepiult/20111026elpepiult_2/Tes
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viernes, 7 de octubre de 2011
En Cuba la gente no se come tanto el coco con el tema del sexo

Perugorría (La Habana, 1965) presenta hoy en la II Exposición de Cine Iberoamericano de Roma la película "Afinidades" (2010), un drama con implicaciones psicológicas y sexuales en el que dos parejas se lanzan al intercambio de sexo con consecuencias imprevisibles.
"Afinidades" está dirigida por el héroe de los ojos azules de "Fresa y Chocolate" (Perugorría) y por su compañero de reparto, Vladimir Cruz, y además ambos actúan en ella como protagonistas masculinos junto a las actrices Cuca Escribano (española) y Gabriela Grifftih (cubana).
La película, basada en la novela "Música de Cámara" de Reinaldo Montero, se desarrolla en "un lugar idílico", la Laguna del Tesoro de Guamá, al este de La Habana, donde van a pasar un fin de semana dos ejecutivos cuarentones con sus respectivas compañeras con el objetivo de concederse una transgresión sexual.
"La novela era muy fuerte y su carga erótica era todavía mayor que la que hay en la película", refiere.
A Cruz y Perugorría les pareció interesante la historia con cuatro personajes, y además por "afrontar el reto de colocarse detrás y delante de la cámara", explica el actor.
A través de estos personajes quisieron hablar "de la manipulación del poder" y también "meterse en su sicología, que traspasaran los límites y mostrar el precio que hay que pagar por ello".
Perugorría viene de Madrid, donde ha presentado el filme "Boleto al Paraíso", de Gerrado Chijona, que narra una historia real de los años 90 de unos jóvenes desilusionados cubanos que deciden contagiarse el virus del sida en busca del paraíso, que no es sino el ingreso en un hospital para disfrutar de las comodidades que no hay en las calles cubanas.
En "Boleto al Paraíso", Perugorría se pone en el papel de médico del sanatorio.
Cuando se le inquiere sobre la insistencia en el trasfondo sexual de las películas que ha interpretado o dirigido, Perugorria contesta que los filmes cubanos "tienen esa carga erótica porque responden a la realidad cubana, porque el erotismo y la sensualidad es parte de la idiosincrasia del cubano".
"En Cuba se vive la sexualidad sin ese sentido de culpa que da la Iglesia católica. En eso sentido, Cuba tiene muchas libertades y eso que es un pueblo católico -subraya-, pero nos formamos desde jóvenes con muchas libertades en ese sentido, sí".
Además de sexo, el actor cubano considera que en el cine cubano, y en otras artes, "hay mayor espacio para la libertad y para la crítica social" y cita la película "La muerte de un burócrata" (1966) de Tomás Gutierrez Alea, que -según él- pone en solfa a la burocracia cubana.
"El cine cubano se ha inspirado en la realidad cubana en todas sus contradicciones, en su complejidad. No ha sido un cine panfletario, no ha edulcorado la realidad. Ha mirado con profundidad esa realidad", insiste.
Y habla del cine independiente, el que "hacen ahora los muchachos" sin necesidad de pasar por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC).
Además de "Afinidades", que ya ha sido prestando en varios festivales cinematográficos, Perugorria asistirá el martes en Roma a la proyección de su documental "La más cosa más hermosa del mundo" sobre la primera población fundada en Cuba por los colonizadores, "Villa Baracoa", en el noreste de isla y de cuya fundación por el español Diego Velázquez se cumplen ahora 500 años.
Es un sitio muy particular "con unos paisajes hermosísimos" -afirma-, "pero siempre se ha dicho de Baracoa 'la Cenicienta', por su difícil acceso y porque parece que se ha detenido en el tiempo en ella. De hecho, la expresión de Colón al verla: 'La cosa más hermosa del mundo' es la que le di como título".
"Cuando fui a rodar el documental -concluye- me encontré que\'la cosa más hermosa del mundo' era no sólo paisaje, sino también su gente muy sencilla y muy humilde, pero que ha aprendido algo que es una lección para todos los europeos, que es vivir en armonía con la naturaleza".
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martes, 4 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
La juventud cubana está dispuesta a cualquier riesgo

La máxima, que considera válida en la actualidad, es la temática de una cinta que cuenta una historia muy particular, basada en hechos reales: en la Cuba de 1993, inmersa en la decepción tras la caída del comunismo en Europa, un grupo de jóvenes desilusionados, sin perspectivas y con ganas de cambiar, deciden contagiarse con el virus del sida en busca de un "boleto al paraíso", la entrada en un sanatorio donde gozar de comodidades materiales que no tienen en la calle.
Perugorría se pone en la piel del doctor Rensoli, que estuvo al frente del sanatorio de Los Cocos, y que llevó a cabo una lucha a muerte contra la enfermedad en un país en que el brote del sida supuso una gran tragedia: primero, por la falta de medios para combatirla y segundo, por la libertad sexual que existe en la isla, explicó el actor en entrevista con dpa.
"En los primeros años, la pandemia se vivió con mucha ingenuidad y la decisión de estos jóvenes fue un acto extremo de rebeldía adolescente, sin tener conciencia de la gravedad de lo que hacían". Una actitud, que constituye una metáfora del ansia de libertad y vida diferente que sigue siendo una motivación de los jóvenes actualmente: "Los jóvenes de hoy día siguen dispuestos a correr riesgos para vivir otras vidas, quizá no pensando en contagiarse de vida, pero haciendo otras cosas, como salir del país".
Y es que en Cuba sigue habiendo muchos jóvenes con talento pero muy pocas oportunidades. Por eso, cree Perugorría, es bueno que se hagan películas de jóvenes, para dar oportunidades a nuevos actores, como Miriel Cejas o Héctor Medina, que interpretan a Eunice, una adolescente que huye de su pueblo escapando de los abusos de su padre y Alejandro, un joven víctima de maltratos que se dedica a robar farmacias.
La cinta, seleccionada para representar a Cuba en los Premios Goya del cine español, se estrenó en el festival de Sundance y ganó el premio a la mejor película del festival de cine de Málaga, entre otros galardones. Además acaba de hacerse con el premio del público en el festival de Biarritz.
"Boleto al paraíso" es un viaje físico y espiritual por la Cuba de comienzos de los 90, que no se despega de la tradición de compromiso con la realidad que ha guiado siempre al cine cubano, explica el actor. "Es una costumbre que iniciaron los grandes maestros como Tomás Gutiérrez Alea, Humberto Solás, Juan Carlos Tabío o Fernando Pérez y que continúan los jóvenes con su mirada de crítica". Y es que en el cine, opina, hay un mayor espacio de libertad que en otros medios, pero eso también hace que esa disciplina asuma un compromiso social más fuerte.
Una mayor libertad que ha sido también posible por el surgimiento de un movimiento independiente, impensable hace unos años, que hace películas fuera del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematografía (ICAIC), algo posibilitado por el auge de las nuevas tecnologías y facilitado por la crisis económica que hizo que el ICAIC viera reducidos sus recursos y subvenciones.
"Y eso ha hecho que naciera un cine independiente muy fuerte, que tiene el reto de sobrevivir sin ayudas, pero que por otra parte tiene muchísima más libertad porque no cuenta con el apoyo de un organismo del Estado", explica Perugorría.
Y es que "la libertad, considera, es una batalla a ganar en cada obra, en cada creación", pero es precisamente el arte un espacio que permite ir abriendo mentes y reductos de libertad. Y ése es el compromiso de Perugorría, que al contrario de lo que hicieron otros artistas, continúa viviendo en Cuba. "Vivir en Cuba es una motivación, inspiración y compromiso con la realidad cubana, es una fuente inagotable de temas y de historias, aunque falte el dinero. Y eso nos compromete mucho más aún".
El actor se siente comprometido, pero también un privilegiado por poder vivir en Cuba haciendo lo que le gusta. "He encontrado en Cuba lo que muchos buscan fuera, vivir del cine. Yo gozo de la libertad que me ha dado mi propio trabajo", explica.
Un trabajo, que le permitió forma parte de alguna manera de los pioneros del cambio en Cuba. "Todo el mundo, incluso el gobierno, es consciente ahora de que Cuba necesita transformaciones, pero el mundo del arte ya lo visualizó y cambió hace mucho tiempo".
Desde que Gutiérrez Alea comenzara en los 60 con su feroz crítica a la burocracia cubana "La muerte de un burócrata", seguida de obras como "Fresa y Chocolate" (1994) o "Guantanamera"(1995), dirigidas con Juan Carlos Tabío, marcó un camino de compromiso, crítica y lucha contra los intentos de influir por parte de los funcionarios del régimen en el arte, algo que sin embargo, cada vez es menos frecuente. "Cada obra es siempre una batalla a ganar, pero se puede hacer y se puede hacer dentro de Cuba. Ése es el reto".
Y en esa lucha, la película "Fresa y Chocolate" - protagonizada por el propio Perugorría-, que se hizo con un Goya y fue candidata a un Oscar, no marcó sólo un punto de inflexión en su carrera de cara a fuera, sino también sigue siendo una referencia interior, un canto a la tolerancia y la lucha por el respeto a las diferencias que no se ha ganado totalmente. "La televisión cubana la estrenó sólo hace dos o tres años, tras una larga batalla de los artistas", cuenta el actor.
Batallas, que sin embargo, deben llevarse a cabo en el interior de la isla, para posibilitar los cambios "desde dentro, porque es lo más sano y saludable".
Y en esa lucha personal y grupal, Perugorría ha encontrado otro instrumento paralelo a la actuación: las artes plásticas, la pintura y escultura, pero siempre, para hablar de lo mismo: la realidad cubana. "Para mí toda forma de arte es lo mismo, si no puedo hacer una película hago una exposición o una obra, que requieren menos recursos, pero sigo con los pies en la tierra".
Y del arte como instrumento de presión hablará en los próximos días en conferencias en el marco del festival VivaAmerica, que se celebra en Madrid del 4 al 9 de octubre.
Algo que se ha convertido en una pasión, para la que sigue encontrando un espacio pese a que no deja de hacer cine: Además de "Boleto al Paraíso" llegará pronto a España "Afinidades", que Perugorría protagoniza y dirige junto a Vladimir Cruz. Además, está terminando "Amor crónico" en la que aventura a la dirección en solitario y está a punto de estrenarse "Siete Días", siete cuentos realizados por siete directores diferentes en la protagoniza uno de ellos. En los próximos días presentará en Roma un documental sobre la ciudad cubana de Baracoa, que acaba de celebrar su 500 aniversario.
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miércoles, 24 de agosto de 2011
Rueda de prensa organizada por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP)

“Todo el mundo es consciente de la necesidad de cambiar”, afirmó el cineasta durante una rueda de prensa con motivo de su participación en el ciclo ‘El Autor y su obra’ con el curso ‘Cine cubano a través de la multifacética obra de Jorge Perugorría’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en el que repasa su trayectoria y su multifacética obra que abarca el cine, el teatro y la pintura.
Perugorría explicó que el inmovilismo “ha acabado” con la economía cubana y destacó la importancia de desarrollar el país a nivel financiero. En ese sentido, abogó por fomentar un socialismo “más democrático y participativo” para construir una sociedad “mejor”.
“Ahora mismo el camino de Cuba es ese”, señaló el protagonista de ‘Fresa y Chocolate’, quien criticó que a la hora de reflejar la realidad de la isla los medios de comunicación se centran “en los temas políticos” y no ofrecen cobertura a las “riquezas” culturales de un país “complejo y lleno de matices”.
Según el actor, el cine cubano “también está cambiando”, gracias a la aparición de directores jóvenes que están planteando “nuevas temáticas”, y manifestó que es “un lujo” que Cuba disponga de una cinematografía tan “rica y diversa”, teniendo en cuenta el tamaño y la situación económica del país.
En este sentido, destacó el papel del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) que propició la aparición de una generación de directores como Tomás Gutiérrez Alea, Santiago Álvarez y Humberto Solá, algo que fue posible “gracias al apoyo del Gobierno a la cultura”, opinó.
Carrera cinematográfica
Perugorría aseguró que su participación en la película ‘Fresa y Chocolate’ –estrenada en 1994- le “abrió las puertas” del mercado latinoamericano y europeo y afirmó que la cinta contribuyó al “desarrollo” de la sociedad cubana a través de su mensaje de respeto y tolerancia.
“Salió en un momento en el que los espectadores cubanos estaban deseando que apareciera una película así”, subrayó el cineasta, quien dijo que tras el éxito de la obra pudo comprobar “hasta que punto el cine puede tener un alcance social”.
Asimismo, señaló que en esa época declinó ofertas para trabajar en Hollywood porque dejar Cuba significaba “dejar tu patria y dejar tu familia”. Por ello, añadió, decidió vincularse al cine latinoamericano y europeo, que tiene un matiz “de autor” que le resultaba “mucho más interesante” y aclaró que “nunca” se ha arrepentido de haber tomado “ese camino”.
El cineasta, que recientemente ha finalizado su primer largometraje como director –realizado en colaboración con el también actor Vladimir Cruz- dijo no tener ningún proyecto vinculado a España en estos momentos y anunció que en breve comenzará a trabajar a las órdenes del realizador cubano Santiago Pérez con quién rodará la película ‘El muro de las palabras’
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martes, 19 de julio de 2011
Perugorría celebra sus 46 años de vida inmerso en la grabación de la serie 'Lynch'

Basada en un guión original de Julia Barrera, consiste en una funeraria donde Lynch –el dueño- (Jorge Perugorria) y su esposa (Natalia Oreiro) se encargan de inventar la muerte de personas que en verdad siguen vivos, pero que desean que el resto de la gente piense que han dejado de existir; mientras se fugan a otros países con otras identidades.
“Considerando el éxito de KDABRA, decidimos realizar otra serie de ficción original, esta vez completamente producida por nosotros”, cuenta Edgar Spielmann, CEO de Moviecity. “Se centra en un negocio de funerarias que es bastante especial. Llegan personas con problemas y fingen sus funerales para iniciar una nueva vida”, adelanta el director.
Un elenco de gran trayectoria internacional y completamente latinoamericano será el encargado de darle vida a esta serie y cada capítulo contará con la participación de un invitado especial de distintos países latinoamericanos, como por ejemplo Christian Meier (Perú), Damian Alcázar (México), Jesús Ochoa (México), Nahuel Pérez-Biscayart (Argentina), María Fernanda Yepes (Colombia), Raúl Méndez (México), entre otros.
La realización de esta nueva serie de 13 capítulos, se hace íntegramente en territorio colombiano. Su estreno, se estima, será en el 2012.
martes, 24 de mayo de 2011
En rodaje 'Edificio Royal'
Se encuentra en su etapa de rodaje la película colombiana ganadora del FDC 2006 y 2008.
Por estos días se encuentra
en la etapa final de rodaje la película colombiana de Iván Wild,
‘Edificio Royal’, ganadora del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico -FDC- en las modalidades de Desarrollo de Guión (2006) y Producción de Largometrajes (2008). La cinta es protagonizada por el cubano Jorge Perugorría (‘Fresa y Chocolate’) y su única locación es el conocido Edificio García de Barranquilla, obra art decó del arquitecto cubano Manuel Carrerá (1909 - 1981), construido en los años treinta y considerado una de las obras emblemáticas de la arquitectura modernista en Colombia.
El largometraje cuenta, en tono de comedia negra del absurdo, un día en la vida de los habitantes del Edificio Royal, el mismo que en los años ochenta fuera un símbolo de status y comodidad, y que hoy está en decadencia: el olor a humedad y la pintura desteñida en las paredes evidencian el paso inexorable del tiempo. Un deterioro que parece trascender lo físico, colándose por entre las puertas y rendijas al interior de los apartamentos y las vidas que allí acontecen.
‘Edificio Royal’, según su director, es una historia de espacios interiores, de intimidades expuestas, relatos que se cruzan y entrecruzan, y que son texto y pretexto para asomarnos a la vida de seres arrojados al destino de sus soledades.
El elenco que personifica a los seis vecinos del Edificio Royal está encabezado por el cubano Jorge Perugorría, junto a los colombianos Katherine Vélez, Fabio Restrepo, Laura García, y los reconocidos actores de teatro Beatriz Camargo, Jaime Barbini y Adel David Vásquez. Como proyecto la película ganó la convocatoria HD Cinema Colombia y el guión fue seleccionado en el Taller Internacional RED IDEA, Taller Escritura y Venta (Embajada Francesa) y en el Encuentro de Productores del Festival Internacional de Cine y TV de Cartagena (2008).
Además, cuenta con Iván Wild en la dirección y guión, Carlos Franco guión, Cristina Gallego (Los viajes del viento) producción, Diana Saade (Asalto al cine, 5 días sin Nora) dirección de arte, Juan Sarmiento dirección de fotografía, Etienne Boussac (Bastardos sin gloria, El escritor oculto, La supremacía Bourne) montaje, y Claudia Pedraza (Todos tus muertos, Retratos en un mar de mentiras, Bluff) asistente de dirección.
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