domingo, 29 de diciembre de 2013

Videoclip "Nube roja" nominado a los Premios Lucas 2013

El Videoclip "Nube roja", dirigido por Jorge Perugorría fué nominado a los Premios Lucas 2013 en la categoría de "Mejor video rock pop".

Los Premios Lucas son los premios entregados en Cuba al video clip musical. Una vez al año, generalmente en el mes de noviembre se dan a conocer los videos nominados.

Fuente: Premios Lucas

Nube Roja-Dibujemos el Camino from Jorge Perugorria on Vimeo.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Laurent Cantet finalizó en Cuba el rodaje de su nueva película

El realizador francés Laurent Cantet y el escritor cubano Leonardo Padura se unieron para rodar en la isla cubana un film con el nombre provisorio de Regreso a Itaca, protagonizado por Jorge Perugorría, cuyo foco estará puesto sobre temas universales como la fidelidad, la amistad, la traición, el miedo, el odio y el desencanto.

Laurent Cantet vuelve a poner su mirada sobre Cuba en el nuevo film que prepara sobre una generación marcada por el drama del exilio y aderezada con temas universales como la amistad, una historia inspirada en una novela de Leonardo Padura, el guionista de este proyecto del cineasta francés.

El director de Recursos Humanos y El Empleo del Tiempo acaba de concluir el rodaje de ese nuevo trabajo en la capital cubana, que ya retrató en uno de los cortos de 7 días en La Habana, película de dirección coral estrenada en el 2011, cuyo guion fue también coordinado por Leonardo Padura.

Durante la preparación de aquel film surgió la idea de un proyecto que de momento se llama Regreso a Itaca, aunque ni Cantet ni Padura saben si ese será su nombre definitivo, explicaron durante el rodaje en la azotea de un desvencijado edificio habanero, con el malecón y el mar como fondo.

El reconocido cineasta y el popular escritor han decidido unir sus talentos en una historia inspirada en la obra de Padura, La novela de mi vida, concretamente en el episodio sobre el reencuentro con la isla de un cubano emigrado a España que decide regresar a su país quince años después.

Se trata de un film pesimista, con carga trágica y fuerte sabor cubano, pero que a la vez toca temas universales como la fidelidad, la amistad, la traición, el miedo, el odio y el desencanto, según comenta Padura, un autor que se define como “muy generacional” y para quien esta experiencia ha sido una especie de “catarsis”. La cinta también toca los cambios migratorios que se han producido en la isla. Cantet y Padura no escatiman elogios mutuos por la admiración que se profesan hace tiempo: “Trabajar con él es formidable”, dice el realizador francés, mientras que el escritor cubano define como “un lujo” colaborar con el cineasta.

En el elenco de la película Regreso a Itaca aparecen famosos nombres de la filmografía isleña, como Jorge Perugorría, Isabel Santos, Néstor Jiménez y Fernando Hechavarría.

En el film, que técnicamente estará terminado a principios del verano del 2014, aunque todavía no está decidida la fecha de estreno, participan productoras francesas y belgas.

Fuente: escribiendocine.com

jueves, 5 de diciembre de 2013

Comienza hoy el Festival de Cine de La Habana

El trigésimoquinto Festival del Nuevo Cine Latinoamericano comienza hoy en esta capital y hasta el 15 de diciembre, con una gala inaugural que permitirá apreciar la calidad de Gloria, la cinta chilena que deslumbró en la Berlinale a inicios de año.

En competencia 21 largometrajes de ficción; 22 mediometrajes y cortos de ficción; 21 óperas primas; 30 documentales; 31 animados; 25 guiones inéditos y 33 carteles.

El Festival goza de una popularidad extraordinaria. Las salas de cine abarrotadas y el ambiente de películas.Impresiona siempre a foráneos por esa suerte de fiebre que rinde culto, tal vez como en ninguna parte, al quehacer latinoamericano con una mirada de reojo a las producciones de otras latitudes.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Comienza en La Habana, el rodaje de ‘Vuelta a Ítaca’

El lunes 2 de diciembre, comenzó en La Habana, el rodaje de "Vuelta a Ítaca", un trabajo con guión del escritor cubano Leonardo Padura dirigido por el francés Laurent Cantet.

Tras su cortometraje para esa película episódica llamada 7 días en La Habana, Laurent Cantet volverá a Cuba para realizar el que será su sexto trabajo, Vuelta a Ítaca, en español y con actores locales. Jorge Perugorría interpreta el personaje de Eddy.

Co-escrita por el escritor cubano Leonardo Padura Fuentes, que ya guionizó 7 días en La Habana. En Vuelta a Ítaca, Amadeo reaparecerá después de dieciséis años de exilio ante sus amigos de la infancia. Reunidos en una terraza con vistas a la capital cubana, Amadeo empezará a evocar recuerdos, revelar sus dudas, secretos y sueños rotos.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Boccaccio en La Habana

El reconocido director de cine Arturo Sotto adelanta a Juventud Rebelde algunos detalles sobre su más reciente largometraje

Con sus 700 años a cuestas, Giovanni Boccaccio no pasa de moda. La frescura de sus romances, que en 1971 cautivara el alma del cineasta Pier Paolo Pasolini, volvió a colarse entre las líneas de un guión cinematográfico, y cobró piel y alma en esta Habana donde el amor, la perspicacia y la fortuna tejen historias tan cercanas a las del escritor italiano.

Es ahora en las manos del reconocido director cubano Arturo Sotto (Pon tu pensamiento en mí y Amor vertical), que aparecen estas Boccaccerías habaneras, que tendrán su estreno mundial por estos días de Festival. En ellas se reúnen tres historias (Los primos, No te lo vas a creer, y Una historia del tabaco) en las que interviene un elenco conformado por actores como Luis Alberto García, Omar Franco, Mario Guerra, Raúl Lora, Yaddier Fernández, Félix Beatón, Zulema Cruz, Yerlín Pérez y la actuación especial de Jorge Perugorría, Cucú Diamante y el Grupo Habana Compás Dance.

Sotto voce, sin más ruido que el teclear de las letras bajo la presión de los dedos, Arturo compartió por correo electrónico algunos detalles sobre esta obra de la cual fue también el guionista.

¿Qué puntos de contacto encontraremos entre el Decamerón de Boccaccio y el suyo?

Eso está por ver, una cosa son los propósitos y otra los resultados, por ello prefiero dejar a los espectadores las lecturas comparadas y toda suerte de especulaciones en lo que al tema se refiere. Si nos remitimos al texto original recordaremos que los jóvenes personajes del Decamerón huyen de la llamada peste negra y deciden refugiarse en un recinto a esperar que pase la epidemia. Para «matar» el tiempo no hacen otra cosa que contarse historias. De alguna manera crean su propia isla, libres de narrar lo que les plazca, «porque no hay cosa tan deshonesta que no pueda ser dicha con honestas palabras», sentencia Boccaccio.

«A nosotros la Isla nos fue dada y con ella la virtud de fabular, el condicionamiento geográfico potencia la imaginación. Es raro el día que no escuchamos o somos testigos de algún episodio de estafas o amores contrariados, sexo adúltero y furtivo, crisis de fe, mercadeo de la moral y el espíritu. En nuestra versión los personajes acuden a contar historias porque esperan de ello un beneficio económico. La atracción literaria de sus dramas personales o la calidad de lo narrado se convierte en moneda de cambio, rasgo distintivo de una época que se empeña en otorgar a cada acto una medida de valor, un precio.

«El libro de Boccaccio es muy vasto, escribió de lo lúdico y lo divino haciendo de la virtud y el vicio un divertimento. Ojalá y hayamos conseguido, al menos, hacer de nuestras Boccaccerías un espectáculo del divertimento, conservando la fina sutileza que se advierte en el texto que nos inspira».

¿Cómo resultó la experiencia de escribir, dirigir y además actuar?

Escribir debería ser el gran goce, el espacio sin límites donde estaría prohibido dejar de soñar porque en la literatura cualquier universo es posible. El cine, en cambio, obliga a ataduras, establece fronteras de capital. Procuro que esas cuerdas que me restringen adquieran cierta elasticidad, pero lo cierto es que me he acostumbrado a escribir para el cine dentro de un molde de autocensuras que haga viables los proyectos.

«Dirigir es asentarte en realidades concretas, en ocasiones hostiles. Si escribiste con el hábito del monje, ceñido al rigor, para llegar a dirigir debes colgarte el atuendo del comerciante porque te verás obligado a negociar. Te pongo un ejemplo: si unas semanas antes de comenzar un rodaje se produce una reducción notable del presupuesto, debes ajustarte, buscar variantes que no afecten el resultado artístico aunque para ello te veas obligado a sacrificar dividendos. No puedes detenerte, el cine es una maquinaria que si se interrumpe cuesta mucho echarla a andar, al final de la jornada el público y la crítica se ocupan de celebrar o denostar los resultados, a nadie interesan las tribulaciones de un equipo de filmación por no sobrepasar los costos y el insomnio del director. La colaboración del jefe de producción es fundamental, en este caso conté con Francisco Álvarez, con quien ya había realizado La noche de los inocentes.

«En cuanto a mis apariciones, son pocas y forman parte del propio divertimento. Te confieso que nunca pude desprenderme del rol de director y siempre estuve pendiente del trabajo de la actriz o actor que tenía delante».

El título de la producción varió de Boccaccerías mías a Boccaccerías habaneras. ¿En qué medida lo personal dio espacio a lo citadino y cuánto de la ciudad se respira en la película?

He tenido dificultades con los títulos de mis películas de ficción, no me ocurre así cuando escribo cuentos porque la literatura me ofrece más libertades en cuanto a la búsqueda de una sonoridad nominal que sea atractiva para el mercado. Muchas películas se ruedan con un título de producción que cambia para el estreno en salas, es cosa común en la industria cinematográfica. Pon tu pensamiento en mí se filmó como Oreja de pan; Amor vertical fue titulada en fase de guión como No me dejes morir; La noche de los inocentes se escribió con el título de Habana oculta; no es de extrañar entonces que las Boccaccerías… sufrieran similar proceso.

«Como se trataba de una visión muy propia que se inspiraba en dos cuentos del Decamerón, personalicé el título, pero desde el primer plano hasta el último la ciudad fue adquiriendo una presencia que no se limitaba a mero escenario, en el retrato de sus personajes parecía que solo eran posibles porque ella misma los engendraba. Traté de huirle al gentilicio, que ya parece una denominación de origen comercial, pero el amor a la ciudad me rebasaba; de alguna manera ver la película es hacer un repaso de atmósferas, espacios y volúmenes de la ciudad. Entonces recordé aquello que me decía un amigo: “un nombre, más que un nombre es un destino”. Fíjate que el apellido de Eusebio es Leal».

El sentido del humor y la sensualidad son dos claves esgrimidas en otros trabajos suyos y en esta ocasión otro león vuelve a colarse por la trama de Boccaccerías... ¿Se trata de un guiño a su propia filmografía?

No me complacen las autorreferencias, creo que el ego es un enemigo invisible que corrompe el alma de los artistas, hoy día tan de moda. Si algunas claves se hacen recurrentes es porque quien escribe es la misma persona; me atraen aquellos elementos que considero muy cinematográficos y es probable que ese sea el origen de las reiteraciones. Es la primera vez que me planteo escribir una comedia en el sentido más estricto del género, y una comedia sin sensualidad es como un gato sin tejado bajo la luna, le faltaría misterio, luz y belleza.

¿Cómo diseñó el tratamiento fotográfico y qué papel juega en la cinta?

La premisa narrativa, en el orden técnico, era diferenciar de algún modo las historias sin que por ello se afectara la coherencia total, porque en definitiva la película es una sola. Discutí mucho con Alejandro Pérez, el director de fotografía, una puesta de cámara que singularizara cada cuento, de igual forma se trabajó la luz. Ese mismo concepto se tuvo en cuenta para el tratamiento del color y los ambientes en la dirección de arte de Carlos Urdanivia, así como para el diseño de vestuario de Vladimir Cuenca. Si cambiaban los narradores, entonces debían ser otras las formas de contar, la música de Andrés Levin también se ajusta a esa condición. Quizá para el espectador medio no sea muy notable, pero un ojo más avisado puede advertir las diferencias.

De vuelta al Decamerón, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con este clásico de la literatura universal?


Leí el Decamerón como si fuese la primera vez, de la lectura de la adolescencia a la fecha han pasado varios ciclones. Apuntaba las sinopsis de cada historia para obligarme estrictamente a la traslación de los sucesos dramáticos y luego los imaginaba en nuestra cotidianidad.

«Debía escribir un solo cuento, de acuerdo con un proyecto original en el que diferentes directores cubanos íbamos a filmar un cuento para unirlos en una película. Al final escogí dos para después seleccionar el que definitivamente iría a la película, con tal suerte que, al frustrarse el proyecto inicial, no tuve que escoger sino adicionar otro cuento de mi autoría para conformar esta cinta».

«El arcón del médico y Tercería involuntaria fueron los dos títulos de Boccaccio sobre los que trabajé. El primero versa sobre el robo de un baúl y el segundo sobre los ardides femeninos. Más que una adaptación cinematográfica, mi intención fue recrear el origen de las historias hacia la conformación de un universo con nuevos personajes, peripecias y conflictos».

¿Qué espera de esta obra en su interacción con el público?

Aspiro al disfrute del espectáculo y aspiro a más, me encantaría que después de ver la película alguna joven vaya hasta el librero de sus abuelos y encuentre el Decamerón de Giovanni Boccaccio; y que esa noche se sumerja en la lectura como quien hace un viaje por un gozo que fatiga, y se quede dormida, con una sonrisa en sus carnosos labios.

Fuente: Jaisy Izquierdo. 30 de Noviembre del 2013. Diario Juventud Rebelde.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Fotos del 31 Torino Film Fest el 26 de noviembre del 2013 en Turin, Italia.

Los miembros del jurado Jorge Perugorria, Stephen Amidon, Francesca Marciano y Guillermo Arriaga durante la ceremonia de clausura del 31 Torino Film Festival en Turin, Italia. 

En la foto aparecen los miembros del jurado Jorge Perugorria, Francesca Marciano, Guillermo Arriaga, Aida Begic y Stephen Amidon.
Fuente: Tullio M. Puglia/Getty Images Europe)

lunes, 25 de noviembre de 2013

Porque 20 años no son nada

Jorge Perugorría se encargó de animar a los presentes refiriéndose a la intrascendencia del tiempo acudiendo a la siempre bienvenida melodía cantada por Gardel

Es posible que esos «veinte años no sean nada», pero lo cierto es que en Perugorría, siguiendo su apunte, las nieves del tiempo sí han platearon su sien. Sin poder recordar si la de ayer era su primera visita a Toledo -algo que debería ser «imposible» de haber pisado antes la ciudad- el actor y director cubano acudió «orgulloso» a un encuentro orquestado para conmemorar los 20 años cumplidos por la película ‘Fresa y chocolate». Una cinta -dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío- que «tuvo una acogida inolvidable para nosotros» porque, apreció, «nos recuerda nuestro primer viaje a España, que fue con esta película, y son muchos sentimientos encontrados» surgidos a raíz de esta «idea bien bonita».

Idea conseguida por los organizadores del Festival Internacional del Cine y la Palabra que hasta el día 1 se celebra en la ciudad y que, en este homenaje, ha querido sumarse a la lucha por desterrar toda forma de discriminación en el mundo.

Y puesto que el estreno de este trabajo marcó «un hito histórico» en la lucha contra la homofobia y la intolerancia, el Cigarral del Ángel Custodio fue el lugar de cita para actores, directores, productores y trabajadores de un oficio que debería ser «cuidado porque es parte de la identidad de un país». No faltaron los incondicionales de la película y de los actores que, todo hay que decirlo, se mostraron cercanos y encantados con el encuentro.

Insistiendo en que de haber estado en Toledo lo recordaría «porque lo que estoy contemplando es increíble», Jorge Perugorría estuvo acompañado por Vladimir Cruz, Mirtha Ibarra y Joel Angelino, cuatro de los actores de la película, un grupo que pese a su acento se siente como en su casa en España. Por ello, y sabedores de que el panorama no está para artificios, mostraron su tristeza por la situación por la que está atravesando el cine español, algo que «es una lástima cuando, además hay tanto talento, grandes directores y grandes actores», una riqueza «de la que este gobierno debería ser más consciente».

«En cuba... va La cosa». Por sentirse parte del cine español y afirmando que «esta crisis me toca a mí también», Perugorría -que acabó claudicando en la lucha con sus recuerdos al afirmar que «no había estado nunca por acá»- confirmó que «la cosa va en Cuba» y que «los cambios y apertura» en la que está inmersa la isla está generando «un dinamismo en la sociedad» ante la perspectiva de poder comprar y vender viviendas, poder viajar y, en definitiva, «poder tratar de realizar un sueño dentro de la isla». Esto es, «sin tener que salir de ella para llevarlo a cabo».

Sin dejar Cuba, lugar en el que vive y trabaja, este actor y director de cine anunció que está terminando la postproducción de una película, por el dirigida y protagonizada por Mirta Ibarra, que estará lista para mediados de año y que se llama ‘Fátima o el parque de la fraternidad’. Además, va a rodar ‘Vuelta a Ítaca’, un trabajo con guión del escritor cubano Leonardo Padura dirigido por el francés Laurent Cantet.

Acostumbrado a hacer cine con los recursos mínimos y sonriendo al apuntar que «nosotros hemos estado en crisis siempre», Perugorría espesó su deseo de poder presentar en España su película ‘Se vende’ que es, al fin y al cabo, un homenaje «al arte de la supervivencia».

Porque de crisis «sabemos bastante», este cubano instó a «no perder las ganas de vivir y de continuar hacia adelante». Una invitación que, ayer, fue compartida por los presentes que, una vez más, se sentaron para recordar los detalles de un trabajo que obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín, el Goya en España y la primera candidatura al Óscar de una película cubana.

Fuente: latribunadetoledo.es - lunes, 25 de noviembre de 2013

viernes, 22 de noviembre de 2013

martes, 12 de noviembre de 2013

Exhibirán película cubana `Se Vende´, dirigida por Jorge Perugorría, adaptada para personas con discapacidad

La película cubana Se Vende, dirigida por Jorge Perugorría, se presentará adaptada con audio descripción, y subtitulada para discapacitados visuales y auditivos, el próximo miércoles en la Sala uno del Multicine Infanta, en La Habana.

La cinta se estrenó en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano del año 2012, y cuenta con un destacado elenco encabezado por el propio Perugorría, Mirtha Ibarra y Mario Balmaseda.

Guillermo Rodríguez Llerena, secretario de cultura de la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) en La Habana, señaló que la proyección de filmes cubanos adaptados para el disfrute de personas discapacitadas, constituye uno de los logros con que se saluda el VII Congreso de la ANCI, programado para fines del presente mes.

Añadió que, la película correspondiente al mes de diciembre se ofrecerá el tercer miércoles en lugar del segundo, a fin de no coincidir con las sesiones del próximo Festival del Nuevo Cine Latinoamericano.

Fuente: Félix Milián - AIN | www.cubainformacion.tv

miércoles, 16 de octubre de 2013

Perugorría: No me imagino contando historias en otro lugar que no sea Cuba

El actor más internacional del cine cubano acaba de terminar la filmación de su nuevo proyecto como director: la versión cinematográfica de Fátima o el Parque de la Fraternidad, cuento del escritor Miguel Barnet...



Jorge Perugorría es sin dudas el actor más internacional del cine cubano. Después de Fresa y Chocolate (1993), la película que lo consagró, su filmografía se compone de una cincuentena de títulos —más de la mitad en el extranjero—, a los que ha unido ahora su trabajo tras las cámaras.

Afinidades (2009), Amor crónico (2012) y Se vende(2012) significaron su debut como director de largometrajes, una silla a la que a todas luces no quiere renunciar, pues acaba de terminar la filmación de su nuevo proyecto: la versión cinematográfica de Fátima o el Parque de la Fraternidad, cuento del escritor Miguel Barnet reconocido con el Premio Juan Rulfo en 2006.

No exento de polémica, Fátima cuenta la historia de un travesti, sus miedos, alegrías; al tiempo que arroja luz sobre una realidad a la que muchos prefieren mantener en la oscuridad o simplemente desconocen. El filme de Perugorría vendría a ser el primer largometraje de ficción centrado en su totalidad en una identidad transgénero del cine cubano.

Durante uno de los días de rodaje, Cubahora se acercó al inolvidable Diego de Fresa y Chocolate, e indagó sobre sus motivaciones, las particularidades de este nuevo trabajo, el elenco y su manifiesto compromiso con la cinematografía nacional.

-En sus otras películas como director ha confesado seguir una línea ya trazada por cineastas con los que ha trabajado y a quienes admira, como Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío. ¿Ya en esta, su cuarta entrega detrás de las cámaras, puede decirse que se verá más del propio Perugorría?

-De alguna manera en esta película se va a ver un resumen de todo lo que he hecho y se apreciará un poco el estilo del cine que pretendo hacer. Tiene cosas en común con las anteriores, pero ya me estoy alejando de ese cine, de esa influencia que siempre he pretendido tener de Titón y de Tabío, y quizás estoy un poco acercándome más a la manera mía de hacer las cosas.

“Para mí lo fundamental descansa en los personajes, siempre creo que por mi propia formación como actor, va a ser siempre importante que todo gire alrededor de un personaje. Es la gran motivación que tengo siempre: la construcción en torno a un personaje, en este caso Fátima, inspirada en el cuento de Miguel Barnet, Fátima o el Parque de la Fraternidad, con guión de Fidel Orta.

“Aquí también se ve una continuidad de lo que ya había venido haciendo en Amor crónico y Se vende. Fátima, como la Nácar de Se vende, es un personaje que está en una situación difícil, pero tiene unas ganas de vivir… y un optimismo por el cual es capaz de hacer cualquier cosa para seguir adelante, tienen eso común”.

- ¿Por dónde va el tono de la historia?

- Hay un poco de todo, de melodrama, de humor.

- ¿Se siente el Diego de Fresa y Chocolate comprometido de cierta manera con la temática?

- El fantasma de Fresa y Chocolate está presente en la película, por decirlo de algún modo. Y sí, me siento comprometido. Aunque tienen cosas en común, son historias completamente distintas, por ejemplo, los dos cuentos de donde parten las películas fueron Premio Juan Rulfo, y en las dos, la amiga del protagonista la interpreta la actriz Mirtha Ibarra.

“Pero las historias tienen un tono diferente. Fresa y Chocolate es un canto a la tolerancia. Esta tiene otro tono, menos social, es un cine más de género. Vamos a descubrir un personaje donde lo maravilloso y lo encantador es su optimismo ante la vida, su energía positiva, a pesar de las circunstancias difíciles que para cualquier gay o travesti puede tener.

“Siempre la experiencia de Fresa y Chocolate y el fantasma de Diego van a estar presente, pero son dos historias distintas, en ese sentido creo que no se van a parecer en nada”.

- ¿Fue un poco más fácil este cuarto intento como director de largometrajes?

- Es de todas la más compleja. La primera la codirigí con Vladimir Cruz. Afinidades fue una película compleja desde el punto de vista de los personajes. Comencé solo en la dirección con Amor crónicoy Se vende, que fueron una especie de experimento cinematográfico, hecho con muy bajo presupuesto, de manera casi independiente, rodadas en tiempo récord. Ahora ya tengo el apoyo del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos.

“Con Fátima he tenido seis semanas de rodaje, cuatro más que mis películas anteriores, y eso también en el cine se traduce en una mejor factura. Tener esas facilidades a la hora de filmar le dará un acabado mejor a la película, más nivel. Podemos cuidar más la fotografía, la dirección de arte, la música, la puesta en escena.

“Antes era un poco la tesis de Julio García Espinosa del cine imperfecto, la necesidad de contar historias, donde esa era la gran motivación, con el tiempo que tuviéramos y los recursos que tuviéramos, y ahora creo que va a ser una película más elaborada”.

- Fátima es un personaje difícil, y si a esto le sumamos que es el centro de toda la historia, se convierte en un papel sumamente complicado de asignar. ¿Cómo llega Carlos Enrique Almirante a interpretarlo?

- Primeramente hice un casting abierto, y se presentaron muchos actores de diferentes generaciones, porque todavía no lo tenía claro. Estaba buscando un actor que me fascinara, con el que yo pudiera encontrar lo que veía en Fátima cuando me leía el cuento de Miguel.

“No solamente filmamos pruebas acá, sino que muchos actores cubanos en el extranjero enviaron sus videos, todos muy buenos. Fue difícil decidir, pero la prueba de Carlos Enrique fue la mejor, y encontré algo que empecé a notar desde el casting: con él podía trabajar toda la evolución del personaje, caracterizarlo para las diferentes etapas.

“Esto, unido a que la prueba que hizo nos encantó a todos, nos hizo escogerlo a él. Creo que fue una decisión acertada, ha hecho posiblemente el trabajo más complejo de su carrera, lleno de matices”.

- Háblenos del elenco de la película. Como ya se va haciendo costumbre, reúne a figuras imprescindibles del cine de la isla en pequeños papeles. ¿En esta será también así?

- Me gusta que los personajes pequeños siempre tengan cierta relevancia, por eso busco actores que puedan aportar y enriquecer esas apariciones. Aquí repito con un elenco extraordinario, yo tengo la suerte de ser actor y puedo contar con grandes para hacer papeles pequeños, pero lo hacen como mucha disposición y ganas.

“Ya aquí esas pariciones están más maduras, más concretas, más elaboradas que en Se vende y Amor crónico. Veremos a Tomás Cao haciendo de la pareja homosexual de Fátima, sus padres serán Néstor Jiménez y Broselianda Hernández, entre otros muchos. Realmente ha sido una oportunidad de lujo tenerlos”.

- ¿Para cuándo se prevé su estreno?

- El estreno me imagino que esté para el año que viene, quizás para el Festival (Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana) de 2014. Si no, la estrenamos antes y la presentamos otra vez, pero sin dudas será para el año que viene.

- En otras ocasiones ha manifestado un fuerte compromiso con el cine hecho en Cuba…

- Imagínate, mi compromiso está siempre con el cine cubano, como actor traté de seguir haciendo cine aquí y traté de colaborar en todo lo que he podido. El viaje que me he dado por el cine internacional, esa experiencia, me ha servido para aportar, crear relaciones y ayudar; no solo con las películas que he hecho, sino a otros directores, a levantar proyectos, a promocionar y a difundir el cine cubano fuera de Cuba.

“Siempre he tenido este compromiso y ahora como director también sigo en la misma línea. No me imagino contando historias en otro lugar que no sea Cuba, mi gran motivación es esa: contar historias que ocurran acá”.

- ¿Qué quisiera que el público viera en Fátima?

- Miguel (Barnet) grabó un disco donde narra el cuento en su propia voz, y cuando lo escuché me pareció que había una película allí. Espero que cuando la terminemos, la gente encuentre en ese personaje lo que yo encontré cuando lo escuché en la voz de Miguel: un personaje lleno de vida, de energía positiva, que no se derrota; y eso me motivó a hacer esta historia.

Fuente: www.cubahora.cu por YENEILY GARCÍA | 5/10/2013

martes, 15 de octubre de 2013

FÁTIMA: del Parque de la Fraternidad al celuloide

En 2014 se prevé el estreno del último filme de Jorge Perugorría, basado en el cuento Fátima o El Parque de la Fraternidad, del escritor Miguel Barnet.

Por: Susadny González Rodríguez

El Parque de la Fraternidad y sus entornos son coprotagonistas de la película, que deberá estrenarse el año próximo.
Desde agosto pasado, tal como se ha publicitado sobremanera, gracias a esa suerte de atracción invariable que desata su persona, el popular actor Jorge Perugorría parece abocado a saldar una inquietud profesional: construir una historia cinematográfica a partir de un personaje. Que tampoco es un simple personaje, ni mucho menos cualquier historia.

Justo cuando se cumplen 20 años de Fresa y Chocolate, aquel filme que arremetía contra la intolerancia en la Cuba crispada de 1993, el Pichy se afana en demostrar —como entonces lo hicieron Tomás Gutiérrez-Alea y Juan Carlos Tabío— que el cine debe insertarse en la dinámica de cambios que vive la isla.

Aunque la trama de Fátima o El Parque de la Fraternidad (título de producción) discurre por caminos inherentes al ser humano, se concentra en una especie de viaje interior al pasado de Fátima, cuando era el niño Miguelito. Basado en el cuento homónimo que le valió al escritor Miguel Barnet el Premio Juan Rulfo (2006), el guion de la cinta se le debe a Fidel Antonio Orta, para quien la traducción visual constituyó toda una fiesta.

La condición de travesti, diría el guionista, “hace de Fátima un mágico toque de distinción. Quien se le acerque hallará a un hombre que se siente mujer en toda la extensión de la palabra, y es ahí donde radica la fuerza dinámica de su personalidad. Por un lado es cubanísima, soñadora y esplendorosa; pero por otro lado, dada la severidad de su vida, es una persona triste, solitaria y paradójica”.

El personaje, exquisitamente delineado desde las letras, confluye con el Diego —sacado de las páginas de El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz— que catapultó a la fama a Perugorría y junto con la película, a los Premios Oscar. Sin embargo, a diferencia de Diego, Fátima no se marcha de Cuba, quiere cambiar las cosas desde adentro, “con esas ganas de vivir, cargada de energías positivas con las que enfrenta todos los problemas que se le pueden presentar a un homosexual que vive en una sociedad machista como la cubana”, declaraba en una entrevista el responsable de los largometrajes Amor crónico y Se vende.

“Lo que más me interesa de Fátima y lo que creo que pueda ser diferente de otras películas cubanas que han abordado el tema gay, es que este es un personaje de un optimismo desbordante, que alimenta su autoestima para enfrentar los problemas”.

Quien ya descubrió a esta diva a través de la lectura comprenderá por qué el actor Enrique Almirante asume el protagónico como un punto de giro, el culmen de los roles que ha interpretado en la gran pantalla. Y conste que respetados directores le han permitido desdoblarse en filmes como Madrigal (2007), Ciudad en Rojo (Rebeca Chávez, 2009), Lisanka (Daniel Díaz Torres, 2009) o El Ojo del Canario (Fernando Pérez, 2010). Incluso el autor de Suite Habana ya lo convocó para su primera película independiente, La Pared de las palabras.

En su caso el desafío de representar el vía crucis de esta estrella de carne y hueso, que, según la entiende Almirante, “siente y padece, sufre, se enamora, requirió de un intenso trabajo de mesa, bajar unas cuantas libras, mucha documentación, actitud para practicar el canto y el baile, y noches en espectáculos de travestismo, descubriendo poses y gestos” que le permitieran alejarse de lo caricaturesco y sobrellevar la dualidad de un personaje real.

Si bien el filme se sustenta prácticamente sobre el desempeño del joven, Perugorría apela al histrionismo de otras figuras: Broselianda Hernández, Néstor Jiménez, Tomás Cao, Mario Guerra y Mirtha Ibarra. Además, el Parque de la Fraternidad deviene coprotagonista, testigo de un relato sobre el respeto a la diferencia, sobre la vida y las maneras de afrontarla.


Premiado filme de Jorge Perugorria en Festival de Cine de Los Ángeles LALIFF 2013

En  la XVI edición del Festival de Cine de Los Ángeles (LALIFF 2013), Jorge Perugorría, se alzó con una mención de honor por el guión de la cinta "Amor Crónico" (2012).

El  Festival  LALIFF fue fundado en 1996 y se distingue por exhibir lo mejor del cine latino hecho en Estados Unidos, Latinoamérica, el Caribe, España y Portugal, y promover la diversidad cultural. Organizado por la Academy of Motion Pictures Arts and Science, el evento potencia la comunión entre el cine hollywoodense y el independiente.